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Entrevista con el Sr. Raúl Domínguez López
México, 15 de noviembre 2006
Por Ana Luisa Cid
El
señor Raúl Domínguez López es conocido en México, y en otros países, por las
extraordinarias fotografías que capturó en Ocotlán,
Jalisco, el 24 de abril de 1993, a las 6 de la mañana. Después
de ser escéptico y ante los constantes reportes de ovnis en su localidad, es
que emprendió acciones encaminadas a descubrir si era verdad lo que la gente
decía. Los
resultados superaron sus propias expectativas y, sin proponérselo, llegó a
convertirse en uno de los testigos ovni más calificados
de México. Conozca
usted la interesante historia de don Raúl Domínguez, narrada con sus propias
palabras, durante la entrevista exclusiva que amablemente me concedió el día
15 de noviembre de 2006. ¿Qué
nos falta por saber del ovni de Ocotlán?... Ana
Luisa.- Gracias señor Domínguez por
aceptar esta entrevista. Antes de iniciar con las preguntas permítame felicitarlo
por sus excelentes fotografías. Pasando al tema que nos ocupa, resulta que su
material es muy conocido en todo el mundo, pero pocas personas han
profundizado en su historia. ¿Podría usted explicar cómo sucedieron los
acontecimientos del 24 de abril de 1993 en el Cerro del Chiquihuitillo?,
¿cuál es la historia? Sr.
Domínguez.- "Muchas gracias a usted por
interesarse en mi caso. Mire, yo en realidad era escéptico al fenómeno ovni,
no me interesaba para nada. Fue hasta enero de 1993 en que me llamó la
atención el tema porque la gente de Ocotlán decía
que los veía con mucha frecuencia. El detonante fue una foto que me enseñó
una persona del periódico local, que se llamaba Comunidad, donde los testigos eran cuatro policías y un sargento,
en el cerro Jamay. Me intrigó tanto el asunto que
hasta los entrevisté, quedando muy sorprendido al comprobar que sus relatos
coincidían, claro que con pequeñas variaciones". "A partir de esa conversación con ellos, es que, en
enero de 1993, empecé a buscar en el cielo con mis prismáticos, a ver si me
tocaba observar lo mismo que reportaron los policías. Y fue al mes siguiente,
en febrero, cuando vi al ovni por primera vez, sólo
que estaba muy lejos y era casi imposible tomarle una foto. De ahí me surgió
la idea de vigilar desde una zona alta del cerro, para apreciarlo mejor. Y
así lo hice muchas veces, aunque no todos los días. Incluso invité a mis
amigos para que me acompañaran, pero todos me dijeron que estaba loco, que en
la madrugada hacía mucho frío. A mi esposa tampoco le interesaba el tema, así
que me quedaba solo en el Cerro del Chiquihuitillo, en plena oscuridad, ya
que llegaba desde las 5 de la mañana, saliendo de mi casa aproximadamente a
las 4:30 a.m." Ana
Luisa.- ¿Por qué tan temprano? Sr.
Domínguez.-
"Porque la primera vez que observé al ovni fue antes del amanecer. Por
eso me quedé con la idea de que las primeras horas de la mañana eran las más
adecuadas para el avistamiento, coincidiendo además con el testimonio de los
pobladores de Ocotlán ". Ana Luisa.-
¿Qué
cámara utilizó? Sr.
Domínguez.- "Una Minolta 101 mecánica, equipada con un motor de avance
automático y un potente telefoto de 200 mm. También
llevaba dos rollos: uno de 36 exposiciones ASA 100 y otro de repuesto, un ASA
400, que es más sensible. Puse el telefoto en la cámara porque imaginaba que
el ovni se vería a la distancia, como la primera vez, y yo deseaba tomarle
buenas fotografías aunque estuviera lejos". Ana
Luisa.- ¿Usted es fotógrafo profesional? Sr.
Domínguez.-
"No precisamente, soy aficionado a la fotografía desde hace muchos años
y por lo mismo tengo telefotos, un telescopio con cámara y diversos
accesorios. Es una actividad que me gusta mucho". Ana
Luisa.- ¿Cuánto tiempo pasó desde su primera vigilancia en el cerro
hasta el día del avistamiento? Sr.
Domínguez.-
"Fueron casi 4 meses sin resultados, hasta que me di cuenta que estaba
vigilando desde un lugar equivocado. ¿Sabe cómo me enteré? Pues de una forma muy
curiosa. Resulta que yo tengo una tienda de ropa para caballeros y en una
ocasión llegó un pescador de la laguna de Chapala a comprarme unas camisas.
Yo, por hacerle plática, le pregunté cómo lograban pescar, si la laguna
estaba casi llena de lirio acuático, el 80% estaba cubierto, entonces él me
respondió que en la parte donde entraba y salía el platillo volador casi no
había lirios… ¿El platillo volador? Sí
señor, afirmó, no se ve diario,
pero hay una nave que se mete al agua,
allá por la isla de Mezcala. Claro, pensé, esa
es la parte más profunda de la laguna. Le pregunté también en qué horarios lo
veían entrar y salir del agua, a lo que el pescador me respondió que la nave
se dejaba caer antes de las 9 de la
noche y salía antes del amanecer, entre el Cerro Chiquihuitillo y el Cerro
Grande de Santa María… ¿Cuándo lo iba a encontrar? Si yo me estaba yendo del
otro lado. Entonces me organicé con un peón e hicimos una vereda de acceso.
Podía hacer el camino libremente ya que esa parte del cerro es de mi propiedad.
Supuse que la zona ideal para ver al ovni sería la parte de cantera, donde no
había tanta vegetación… y no me equivoqué". "Recuerdo que el día del avistamiento, el 24 de abril
de 1993, subí al Cerro del Chiquihuitillo con mi perro, Lobo, apenas un cachorro de 6 meses de edad, que por cierto era
la primera vez que me acompañaba". "Llegué a las 5 de la mañana, a oscuras. Dejé el
vehículo retirado del cerro y empecé a subir a pie". "Como es pesada la subida, me senté a descansar en una
piedra, debajo de un árbol. Coloqué mi maleta con el equipo fotográfico entre
mis pies. Eran las 5:30 ó 5:40 hrs. Estaba a medio cerro". "Pasaron varios minutos cuando Lobo empezó a ladrar y después de estar muy alterado buscó
repecho. Yo lo aventé con el pie y se volvió a regresar, estaba como asustado
el animal. Luego se echó en la tierra y ya no quiso moverse. Fue exactamente
el momento cuando apareció el ovni, entrando por el lado sur del cerro,
después hizo un semicírculo y se puso por el oriente." Ana
Luisa.-
¿Cuál fue su primera
reacción don Raúl? ¿Sintió temor? Sr.
Domínguez.-
"No, al principio no tuve miedo, más bien fue un gran sorpresa porque
nunca imaginé verlo tan cerca y a tan baja altura. No niego que es una
experiencia muy impactante, con decirle que si no corrí es porque estaba
sentado, ya que si hubiera estado parado me echó a correr hacia abajo…de
verdad". "Me impresioné mucho cuando el ovni pasó por arriba
de mí, como a 15 metros, entonces sí me dio miedo. Se me erizaban los cabellos,
mi ropa se levantaba un poco y hasta las ramas de los árboles se hicieron
para arriba. También el pelo del perro se erizó. Sentí como una suave succión
que hasta jalaba la hojarasca; como la sensación de acercarse a la pantalla
del televisor, una especie de estática". "Regresando a su pregunta, le explicaré que me daban
miedo dos cosas. La primera es que el objeto volador se cayera encima de mí y
la segunda, que los posibles tripulantes del ovni confundieran mi cámara con
algún arma y se sintieran agredidos". "Pensé que el ovni podía caerse porque se movía como cabeceando, como dando bandazos, como si algo le fallara. No
iba derecho en su vuelo. Recuerdo que se desplazaba muy lento, a vuelta de rueda como decimos
nosotros, por eso logré verlo muy bien durante 8 minutos. Medía más o menos
25 metros de diámetro y no tenía ningún tipo de uniones… era todo de una sola
pieza. Como un gran cazo de cobre. A veces abría y cerraba una compuerta como
los diafragmas de las cámaras y se podía ver algo de luz adentro". Ana
Luisa.-
¿Emitía algún sonido? Sr.
Domínguez.- "Cuando me pasó muy cerca, sí percibí un zumbido tenue, como el de un
enjambre de abejas o como el sonido que producen los transformadores nuevos.
El ovni era casi silencioso y sólo lo escuchaba eso cuando estaba muy
próximo". Ana
Luisa.- ¿En qué momento
tomó las fotografías? Sr.
Domínguez.- "Las tomé cuando acabó de pasar por arriba de mí y
sentí que bajaba la temperatura, es cuando reaccioné que traía el equipo de
fotografía y, como le dije antes, aunque me dio miedo que fueran a confundir
mi cámara, pensé, si no es ahora
¿cuándo? Así que me armé de valor y tomé las fotos. La primera vez que
quise encuadrarlo no pude, porque no cabía completo en el visor, estaba muy
grande y muy cerca, así que esperé a que se alejara un poco para disparar la
cámara. Pasó por mi mente la posibilidad de que ésta no funcionara, por
aquello de los campos magnéticos de los ovnis. Pero la duda se despejó
después de tomar la primera foto, cuando oí el sonido de la cámara y noté el
avance de la película". "Con el rollo ASA 100, de 36
exposiciones, capturé las primeras imágenes. Cuando el ovni estaba
opaco".
"Después, para mi sorpresa, el
objeto se paró en el aire y prendió unas luces, entonces me senté otra vez en
la piedra para cambiar el rollo, que ya se había terminado, y colocar el de
repuesto, un ASA 400".
"Estaba tan nervioso que estuve a
punto de echar a perder todas las fotos. Por poco abro la cámara sin haber
rebobinado el rollo… ¡qué gran error hubiera cometido! Pero lo bueno es que
reaccioné a tiempo". "Regresé el rollo y después cargué
el otro, aunque que me costó mucho trabajo esa maniobra. No podía trabar el
inicio en el carrete. De verdad que los nervios me estaban traicionando. Ya
eran las 6 de la mañana y todavía no salía el sol, pero sí había luz en el
cielo". "Me gustaría aclarar que esas luces
del ovni no son ventanas, cuando lo vi pasar tan
cerca de mí, no tenía ventanitas. Ésas sólo las usamos nosotros, en nuestras
construcciones, en nuestras casas". Ana
Luisa.- Si las luces no
son ventanas, ¿qué pueden ser?, según su opinión. Sr.
Domínguez.- "Yo creo que son códigos de señales. Concluyo esto
porque dos motivos: el primero es porque las luces prendían en diferente
ritmo. Si se fija bien, en la primera foto que tomé están activadas todas las
luces, después, en las fotos 3, 4 y 5 está una de ellas apagada, y en la 6,
están apagadas dos. Esto quiere decir, según mi opinión, que estaban
emitiendo señales con un propósito definido".
Ana Luisa.-
¿Esas
señales estaban dirigidas para usted? Sr. Domínguez.- "No, no eran
para mí. Eran para unas esferas pequeñas que el ovni recoge en el
cerro". Ana Luisa.- ¿Cuáles esferas? Sr.
Domínguez.- "Mire, le voy a explicar cómo descubrí eso. En una ocasión que me interesaba
conocer un telescopio en particular,
fui al Instituto de Astronomía y Meteorología en Guadalajara. Un
encargado del lugar me dijo al verme: ¿Verdad
que sus fotos son trucadas? Yo le respondí: Claro que no, entonces él
me pidió una de ellas para someterla a estudios, casi seguro de que eran
falsas". "Ante la petición, yo le entregué dos fotos, no sólo
una, aunque él seleccionó cuál iba a analizar. Entonces la revisó con 5
programas diferentes en la computadora. Lo hizo en blanco y negro para
obtener mayores detalles, y por supuesto que se dio cuenta que eran
auténticas. No sólo despejó su duda sino que hasta proporcionó nuevos
elementos para la investigación porque nos dimos cuenta que había esferitas
invisibles al ojo humano y que estaban entrando por la parte inferior del
ovni, por donde se abría como un diafragma. Por eso pienso que las luces del
objeto eran para que las esferas regresaran a él, aunque yo no podía verlas
físicamente. Esta es una teoría personal, un posibilidad simplemente, pero lo
que sí es claro es que las luces no eran ventanas". Ana
Luisa.- ¿Qué pueden ser
esas esferas que se veían en los análisis? Sr.
Domínguez.- "En mi opinión, posiblemente sean sondas, una especie
de monitores dirigidos". Ana
Luisa.- Si el encargado
del instituto en Guadalajara lo reconoció como el autor de las fotos de Ocotlán, quiere decir que usted ya había difundido su
experiencia. Y sobre este rubro me gustaría saber de qué forma dio a conocer
esto, ¿usted buscó algún especialista en ovnis para presentarle su material? Sr.
Domínguez.- "Le agradezco mucho que me haga esa pregunta, ¿sabe
por qué? Porque es bueno que sepan que yo no busqué a nadie. Yo tomé las
fotos para mí, para convencerme que los ovnis existían, no para publicarlas y
que luego dijeran que estaba loco". "La historia es un poco larga…
empezaré por decirle cómo fue el revelado de los rollos". "Mi idea original era revelarlos en
la Ciudad de México, aprovechando que tenía que viajar a la capital y
especialmente porque conocía al gerente de una casa Kodak,
en la calle de Madero. Como aficionado a la fotografía, en ese
establecimiento compraba mi material y me revelaban muy bien las fotos. Les
tenía confianza". "El viaje a la capital estaba
planeado porque era como la escala para seguir a Coatzacoalcos, Veracruz,
ciudad donde vive mi padre a quien deseaba visitar. Me habían avisado que
tuvo un percance, una caída, y yo quería verlo. Así que tenía hasta mi boleto
comprado con destino Ciudad de México-Coatzacoalcos". "Bueno, ese era el plan
inicialmente, pero resulta que no pude realizar el viaje porque me enfermé,
tuve diarrea intensa por tres días. Así que perdí el boleto y los rollos
seguían sin revelar". "Cuando me recuperé, visité a mi
padre y me llevé los rollos fotográficos. Le conté de mi experiencia y,
aunque era muy escéptico, le daba curiosidad conocer mis fotos, así que
empezó a convencerme para que los rollos se revelaran en Coatzacoalcos.
Honestamente yo no quería, no tenía confianza en otras personas que no fueran
los de la calle Madero en la Ciudad de México, pero mi padre insistió tanto,
que tuve que ceder". "Me acuerdo que cuando empezó el
revelado, uno de los empleados dijo: ¿Qué
es eso? Y quisieron quedarse con copias, pero yo no les di permiso. Las fotos
eran sólo para mí, no para que anduvieran en manos de otras personas y
exponerme a la burla de los demás". "Del primer rollo salieron 34
fotografías; del segundo se revelaron 6, y
aunque las más conocidas son sólo unas cuantas, en realidad son 40 fotos.
Obviamente que las que publicaron son aquéllas donde se mejor el ovni". Ana
Luisa.- ¿Qué le dijo su
padre cuando vio las fotos? Sr.
Domínguez.- "Pues se quedó muy sorprendido, a pesar de su
escepticismo". Ana
Luisa.- ¿Qué hizo al
regresar a Ocotlán? Sr.
Domínguez.- "Ya de regreso en mi casa, conocieron las fotos mis
familiares y algunos amigos cercanos, gente de edad madura, los cuales me
explicaron que ese fenómeno ya tenía mucho tiempo, que se veía desde los años
50´s. Sólo mi tío Luis Domínguez (q.e.p.d.) no quiso verlas". Ana
Luisa.- ¿Por qué? Sr.
Domínguez.- "Porque él se burlaba de mí cuando supo que me subía
al cerro a realizar vigilancias del cielo y decía que eso de los ovnis era
para ignorantes. Entonces, en tono de broma, yo le respondía: Pues ya quisiera tener la mitad de la
ignorancia de don Pedro Ferriz. Claro que le
decía eso porque todos sabemos que don Pedro es un hombre muy culto, además
del pionero de la Ufología en México y que los ovnis no son para gente
ignorante. Bueno, pues cuando quise mostrarle mis fotos todavía dijo: No me salgas con esas payasadas (pero
con otras palabras) y así quedaron las cosas… de momento". "El rumor del avistamiento corrió
por Ocotlán y a los pocos días llegó a verme el Lic.
Robles, del periódico local Comunidad. Su
visita era para solicitarme una
foto porque él ya había escrito un artículo sobre mi caso. Le respondí
inmediatamente que no, que yo no quería difundir mi experiencia porque se
prestaba a la burla y a otras cosas. Entonces el licenciado respetó mi
decisión y se despidió". "Después de esto y sorpresivamente,
me llamó mi tío Luis para decirme que ahora sí quería ver las fotos. Era algo
raro su cambio de actitud, aunque yo creo que como la gente de Ocotlán le preguntaba ¿ya
viste las fotos de Raúl?, pues le entró la curiosidad, y cuando terminó
de revisarlas, dijo muy exaltado: Hay
que publicarlas". "Como él había sido corresponsal del
periódico Excelsior y en esa fecha era gerente de
la Cámara de Comercio, conocía a muchos reporteros, pero yo también me negué
ante su propuesta por los motivos que ya mencioné". "Mi tío no se quedó conforme con mi
respuesta y por la tarde llegó con un periodista, Manuel Domínguez, del
diario El Faro de Jalisco. El
señor, que aunque nos apellidamos igual no somos familiares, también se
admiró al conocer el material y me pidió permiso de publicarlo en su
periódico. Le dije que no y nuevamente expliqué por qué, sin embargo, don
Manuel tomó dos fotografías y salió diciendo: Arréglate con tu tío". "Como comprenderá, ellos ya traían
su plan y no me quedaban opciones de seguirme negando. Entonces lo que hice
fue llamarle al Lic. Robles, del periódico local, para proporcionarle una
foto para el artículo que él había escrito. Claro que primero le pregunté si
todavía lo tenía y él me respondió que sí. Recuerdo que se puso muy contento
cuando le dije que le daría una foto. Y es de esta manera en que la noticia
se publicó el mismo día en dos medios impresos: en Comunidad y en El Faro de Jalisco, el 29 de mayo de
1993".
"Supongo que a partir de estas
notas, algún lector de Reporte Ovni
le avisó a la directora de esa revista y fue ella la primera investigadora de
ovnis en conocer y estudiar en mi caso, la señora Zitha
Rodríguez, quien vino a entrevistarme en compañía de su hijo y hasta creo que
también les tocó ver al ovni y grabarlo en video". "Después de que la señora Zitha publicó mis fotos en la revista Reporte Ovni, es que llegaron los
demás investigadores, de México y del extranjero. A los que más recuerdo son
a Luis Ramírez y a Fernando J.
Téllez". Ana
Luisa.- ¿Conoce sus
fotografías don Pedro Ferriz? Sr.
Domínguez.- "Sí… hasta le entregué un álbum con 18 fotografías.
Don Pedro Ferriz vino a la Feria de Ocotlán, el 29 de septiembre de 1993, por invitación del
presidente municipal Enrique García". "Cuando el señor García me preguntó
si yo estaba de acuerdo en obsequiarle a don Pedro una colección de mis
fotos, le respondí que sí, pero entendiendo que sería él quien haría la
entrega, en la Casa de la Cultura". "Cuando llegó el día del evento, yo
estaba entre el público, escuchando atentamente al señor Ferriz.
En eso el presidente municipal anuncia que yo le entregaría a don Pedro un
álbum con las fotos del ovni de Ocotlán y de alguna
forma me comprometió a salir a escena. Él ya sabía que no me gustaba eso de
figurar, pero así sucedió". Ana
Luisa.- ¿Qué opinó el Sr.
Ferriz? Sr.
Domínguez.- "Dijo que eran las
mejores del mundo… bueno, en su criterio". Ana
Luisa.- ¿Considera que
fue conveniente exponer su caso a la opinión pública? Sr.
Domínguez.- "Creo que sí fue conveniente, después de todo, porque
de alguna manera estoy colaborando para el estudio del fenómeno ovni,
destacando que yo no lucro con mi material ni vendo las fotos. Más bien he
invertido tiempo y dinero en esto, es más, cuando vienen a verme hasta les
regalo copias de las fotografías. No lo hago ni siquiera por publicidad, o
por querer destacar, porque a mí no me gusta salir en la televisión ni en
otras partes, no va con mi carácter. Todo es de buena fe. Yo viví esa
experiencia en 1993 y no tengo nada que ocultar. Aunque ahora, 13 años
después, ya no sé si fue bueno o malo haber sido testigo del paso de ese
ovni". Ana
Luisa.- ¿Por qué lo dice? Sr.
Domínguez.- "Lo digo porque los seres humanos no estamos
preparados para esto. Quizá sea mejor observar a los ovnis de lejos y nada
más, porque verlos de cerca es una experiencia impactante. Yo tardé mucho
tiempo en asimilar lo que había vivido. Mi organismo lo resintió, quedé con
problemas digestivos e incluso me dio vitiligo por
la fuerte impresión. No culpo al ovni de mis enfermedades. Más bien mi
sistema nervioso no aguantó la impresión tan fuerte de esa madrugada. Yo no
estaba preparado emocionalmente, por eso me enfermé". Ana
Luisa.- ¿Cómo está de salud actualmente? Sr.
Domínguez.- "Ya un poco mejor. Los problemas digestivos han
mejorado desde el año pasado que me extirparon la vesícula biliar… esa
cirugía me dio alivio. Respecto al problema de la piel, me están tratando con
medicamentos homeopáticos, aunque sé que no regresará por completo mi
pigmentación normal". "Hablando de médicos, me gustaría hacer
mención de una persona que me ayudó mucho, el
Dr. Juan Manuel Villaseñor. Él me auxilió a digerir la experiencia, me
prestaba libros para que estuviera informado y hasta me daba consejos. Me
dijo: Ya no los busques, porque esos
seres nos pueden controlar, pero nosotros a ellos no". Ana
Luisa.- ¿A qué obedecían las palabras del Dr. Villaseñor? Sr.
Domínguez.- "Pues a que yo me seguía subiendo al cerro en espera
de ver al ovni otra vez. Me quedó una inquietud muy fuerte, como una ansiedad
intensa. No me sentía bien en otro lado. Sólo quería estar ahí, una y otra
vez… es algo difícil de describir". Ana
Luisa.- Muchos testigos ovni reportan lo mismo que usted, que
después del avistamiento se quedan síntomas de ansiedad, insomnio y pérdida
de apetito. Sr.
Domínguez.- Así es, quizás sea por la secreción tan intensa de
adrenalina que hay en esos momentos. Ana
Luisa.- ¿Ha pensado
escribir un libro con sus experiencias? Usted tiene mucho que transmitirnos a
los interesados en la Ufología, además de que su conversación es muy amena
don Raúl. Sr.
Domínguez.- "Hace tiempo escribí uno que se llamó "1997 La Gran Oleada en Ocotlán" con Eduardo Puyol. En ese libro incluí
fotos de mi experiencia en el Chiquihuitillo y fotos de las esferas que capté
en 1997, entre otras cosas. Era una compilación de los avistamientos en Ocotlán. Se hicieron pocos ejemplares y se ofrecieron a
bajo costo, algo simbólico de recuperación".
"Ya veré si se puede hacer otro
tiraje porque sale muy costosa la inversión, sobre todo por las imágenes a
color, pero especialmente no quiero que se piense que estoy lucrando con mi
experiencia. No es la intención". Ana
Luisa.- ¿Cuál es su
avistamiento más reciente? Sr.
Domínguez.- "Lo más reciente es lo que fotografié el domingo antepasado,
el 5 de noviembre de 2006. Era un objeto que estaba muy distante y que
permaneció en el cielo por 20 minutos. No estoy seguro si se trataba de una
esfera o de una especie de platillo. Para capturar las imágenes usé un
telefoto corto, de 135 mm." "También he registrado evidencias de
esferas que permanecen estáticas sobre la aerovía México-Guadalajara y he
visto cómo quieren pasar desapercibidas cuando se aproximan los aviones. A
veces bajan su brillo o se hacen pequeñas, pero se quedan ahí por mucho tiempo". Ana
Luisa.- Don Raúl, para
finalizar esta entrevista, ¿a qué conclusiones ha llegado?, ¿qué opina de los
ovnis? Sr.
Domínguez.- "He llegado a la conclusión de que los ovnis no son de
origen extraterrestre ni viven en el interior de la Tierra. Opino que vienen
de otras dimensiones y que especialmente se hacen presentes cuando nosotros
alteramos el entorno natural. Digo esto porque me he dado cuenta que podemos
observarlos con mayor frecuencia cuando, equivocadamente, modificamos la
Naturaleza. El ovni tipo sombrero, como se le conoce al de Ocotlán, lo fotografié cuando se dinamitaron rocas para
construir la autopista de Guadalajara. Hasta los trabajadores de la carretera
lo veían muy seguido y lo bautizaron como "El Traste", por su
parecido con un cazo de cobre. Considero que los ovnis vienen de otras
dimensiones porque he sido testigo de como aparecen y luego se esfuman,
como si cambiaran de plano dimensional… bueno, esa es mi humilde
opinión". Ana
Luisa.- ¿Algo más que
quiera agregar? Sr. Domínguez.-
"Pues
darle las gracias Ana Luisa por tomar en cuenta mi caso, a pesar que han
pasado tantos años. También decirles a los que quieren ver ovnis, pues que
estén pendientes del cielo, preparados con prismáticos y mucha paciencia. La
gente dice que quiere verlos pero nunca voltean para arriba. Mientras más
evidencias aportemos, habrá mayores elementos para resolver el misterio de
los ovnis". Ana
Luisa.- Muchas gracias, fue verdaderamente un placer conversar con
usted. Le agradezco su tiempo y disposición, así como la autorización para
difundir sus fotografías, mismas que al paso del tiempo adquieren mayor
relevancia. Le deseo que su salud se restablezca… hasta pronto don Raúl.
Raúl
Domínguez López, un hombre íntegro de ideas claras, que comparte su verdad
abiertamente, ya sin temor a la crítica, como en un principio; seguro de su
experiencia y con una gran calidad humana. Su
conversación es cautivadora, habla con la sinceridad a flor a piel; sereno
pero reflejando emociones como si hubiera sido ayer aquel día de su encuentro
con el ovni. Una
historia por demás interesante que representa un clásico de la Ufología
Mexicana. Atte. Profra. Ana
Luisa Cid |
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