|
|
ALGUIEN NOS VIGILA Por Guillermo Daniel Giménez Primera parte Evidentemente nosotros, los investigadores del Fenómeno OVNI,
nos encontramos a lo largo de nuestras investigaciones, o bien, hemos oído
hablar alguna vez, sobre las misteriosas "presencias" y
"accionar" de los Hombres de Negro (esos seres que tanto dan que
pensar). Los Men in Black (MIB) o los Messieurs
en Noir, que en nuestra lengua quiere decir
Hombres de Negro (HDN), no sólo los encontramos en nuestro tiempo
Contemporáneo, sino también en la Antigüedad. Sé que muchos, inclusive algunos investigadores, se resistirán
en creer sobre lo expuesto, inclusive quien ha realizado este trabajo de
investigación le parecía ficticio en un momento, hasta que comencé a
desarrollar estudios y los hechos coincidían, contando en la actualidad con
numerosos informes desarrollados en todo el orbe, permitiéndome saber aún más
y poder desafiar (como tantos otros investigadores) en mi "Investigación
Paralela", en relación a "ELLOS", a ésta "Conspiración del
Silencio". Hace ya varios años atrás que comencé a indagar, a
"bucear" en ésta, nuestra especialidad del misterio de los OVNI
(que los registramos desde tiempos inmemoriales), estas investigaciones en
torno a los "Censores de Valores" me ha llevado a realizar esta
PERSECUCIÓN FANTÁSTICA en torno a "ellos" y al mismo Fenómeno OVNI,
para encontrar la verdad de esta sinrazón. Incidentes y pruebas contundentes, que nos remontan ya en la
Antigüedad, o en la Edad Media cuando los alquimistas recibían visitas de
misteriosos "magos" y "sabios" (vestidos de negro) o en
nuestro tiempo Contemporáneo (episodios registrados en todo el mundo),
permiten demostrar estos "encuentros" con lo imposible hecho
realidad. A lo largo de todo este informe, veremos sus PRESENCIAS, les
mostraré PRUEBAS, HECHOS, sobre la REALIDAD y EXISTENCIA de estos seres. Los invito pues a incursionarnos en este viaje, donde
comprobaremos que los Hombres de Negro han actuado (y siguen actuando) a lo
largo y ancho de nuestro planeta, un viaje que tiene como común y como
rubrica, doce letras: LO MISTERIOSO. Estos son los hechos. Ésta es mi Persecución Fantástica: ¿QUIÉNES SON LOS HOMBRES DE NEGRO?
La
existencia de los Hombres de Negro, data ya desde la noche de los tiempos;
los encontramos en la Antigüedad y en la Edad Media. En esos tiempos, estos
seres impedían que ladrones o profanos se acercasen a los Templos de
Iniciación. Generalmente son descriptos
como seres de baja estatura, talla normal (aunque hay varios incidentes en
que se los describe con más de un metro ochenta de estatura), de rasgos más o
menos orientales y complexión oscura, (y en ocasiones de tez blanca). Sus
ojos notablemente rasgados o normales, y en algunas ocasiones parecidos a
"bombillas de una linterna de baterías", según lo pronunciado por
el investigador silenciado Albert Bender. Comúnmente
se los observa en grupo de tres, están vestidos de negro, -no en todos los
casos-, sino que siempre llevan una prenda (o varias) que los caracteriza,
estas son del mismo color. Su
aspecto es como la raza nórdica, de rasgos orientales o esquimales. Sus funciones en nuestro planeta, tienen un mismo objetivo:
"hacer silenciar a algunos testigos de incidentes OVNI y a
investigadores, y a toda aquella persona que haya incursionado en forma
relevante en el Conocimiento Oculto", como lo ha dado en llamar el
investigador británico (ya fallecido en la década de 1980 y también visitado
por "ellos", en su casa de Bath,
Inglaterra) Sir Stephen Wrapp. A estos los encontramos a lo largo y ancho de nuestro planeta,
sin embargo no pertenecen al Servicio Secreto de ningún país. Esta misteriosa organización, data ya desde las noches de los
tiempos, que aún nos oculta con su oscuro velo, los hechos de otras
historias, de otros mundos olvidados. Como dijera ese gran investigador de lo insólito, (ya
fallecido) llamado John A. Keell,
refiriéndose a estas extrañas visitas: "La amenaza no está en nuestros
cielos. Está en la Tierra, y en estos momentos se esparce como una epidemia
por el país y por todo el mundo". Como veremos, no se equivocó. Este es el accionar de estos seres. LOS
HOMBRES DE NEGRO IRRUMPEN EN EL GOBIERNO Muchas veces nosotros, investigadores del Fenómeno OVNI,
decimos que los gobiernos CALLAN su posición frente a los OVNI, pero también
hay "algo" que son los Men in Black, que se ocupan de disuadir o asesinar (como ya
veremos) a grandes investigadores, y que también acaparó la atención al
investigador francés Aime Michel
(fallecido en 1992), por las "muertes sospechosas" de éstos, como:
el "supuesto suicidio" del Dr. Morris K. Jessup, ocurrido el 20 de abril de 1959, en el Parque Matheson's Hammock, en el
condado de Dade en Miami (Florida, EE.UU), un excelente investigador que tuvo acceso a los
archivos "Top Secret"
de la Fuerza Aérea estadounidense y del Pentágono, el repentino cáncer que le
produjera la muerte el 25 de junio de 1967 al joven ufólogo británico Richard
Tunner, que contaba sólo 21 años de edad y era
Presidente del Grupo Investigador de UFOS de la Universidad de Cambridge, cuando acababa de realizar un excelente
trabajo sobre las misteriosas ruedas fosforescentes en el Golfo Pérsico, el
"accidente" que le costara la vida a principios de 1968 al General
francés del estado Mayor Ailleret, cuando viajaba
en su avión a retropropulsión, estrellándose en la ladera de una montaña en
Madagascar, cuando el General erró en su viraje (a pesar de haber sido un
"as" de la aviación gala) al doblar hacia la derecha, en vez de
doblar al lado opuesto y dirigirse al mar libre, cuatro días después de haber
anunciado públicamente sobre la creación de un Centro Oficial de investigación
de los MOC (Misteriosos Objetos Celestes), el "suicidio" del
excelente investigador James Mc Donald,
ocurrido en 1971 en el desierto de Arizona, la repentina muerte del ufólogo Waverey Girvan (director de la Flying Saucer Review) en Inglaterra, del Capitán Edward
Ruppelt fallecido de cáncer como el anterior, el de
Wilbur Smith, el
Ingeniero canadiense creador del Proyecto Magnet,
la del ufólogo Frank Edwards
el 24 de junio de 1967, víctima de un supuesto ataque al corazón, la del Dr. Olavo Fontes en 1968, también
de cáncer pulmonar, y otros desaparecidos, como el Capitán de Aviación
español Antonio González de Boado, entre muchos
otros. Y todo esto me llevo a pronunciar que estos "supuestos
suicidios o accidentes" no fueron tales, sino que podrían tratarse de
legítimos asesinatos, realizados por esta misteriosa organización. Además en nuestras filas, no solo contamos con "muertes
sospechosas", sino también con una lista de investigadores que han
"abandonado" abruptamente la investigación de nuestro quehacer
investigativo. Veamos: Transcurre el año 1953, y Albert K.
Bender, fundador de la International Flying Saucer Bureau (IFSB) anuncia que próximamente daría la solución
a todas las incógnitas del Fenómeno OVNI. El tiempo pasó, pero en lugar del
ya anunciado artículo se publicó lo siguiente: "El enigma de los platos
voladores ya no lo seguirá siendo por muchos años. Su origen ya nos es
conocido, pero todas las informaciones relativas a él deben ser disimuladas
por ÓRDENES SUPERIORES. Desearíamos publicar íntegramente en Space Review los pormenores de
esta información, pero hemos sido advertidos de no hacer nada al respecto.
Aconsejamos a los que se ocupan del estudio de los OVNI, que sean muy
prudentes". Tiempo después la IFSB se disolvió. Siete años más tarde, se
comprobaría que Bender había recibido la visita en su casa de Brisgeport, Connecticut (EE.UU) de tres Hombres de Negro. (Sobre este incidente se
creó el término "benderismo", -de su
apellido- , aplicándolo a todo suceso semejante). James Moseley, en "Saucer News", informó al
respecto: "Según la información que nos ha llegado de fuente
fidedigna, durante los últimos meses, los investigadores principales así como
los testigos ordinarios de ovnis están siendo sometidos a una serie de
increíbles y complejos actos de terror. Entre algunos se citan actos de
"silenciamiento" -con relativo éxito- por parte de misteriosos
seres que usualmente van vestidos de negro. Llamadas telefónicas o cartas
fantásticas y amenazadoras. La aparición de automóviles con placas de
matrícula irreconocibles o sin placa alguna, que han seguido a ciertos
estudiosos de ovnis en el curso de su trabajo y otros hechos inverosímiles
que dudamos en publicar". El investigador Michael Talbot,
señala que en Oriente hay un grupo al que se los conoce con el nombre de
"Hermanos de la Sombra", y que también trabajan con la misma
postura y/o accionar que los HDN. Veamos lo que nos dice Talbot:
"... astutos y malvados, intentan evitar que cualquier estudioso de lo
oculto descubra la respuesta proverbial. En lenguaje místico esta respuesta
es el "Velo de Isis", sinónimo del
"Gran Secreto" de maeterlinck. En el
ocultismo, al igual que en el problema de los OVNI, hay una constante barrera
de trampas psíquicas. Los Hermanos de las Sombras, al igual que los HDN,
amenazan a los estudiosos de lo oculto siempre que están próximos a descorrer
el Velo de Isis. Madame Blavatsky,
refiriéndose a los Hermanos de las Sombras, dice que son las
"estrellas" guía del gran estadio espiritual de
materialización". En el año 1966, el coronel George P.
Freeman, portavoz del Pentágono, informa lo
siguiente: "Misteriosos hombres vestidos con el uniforme de las Fuerzas
Aéreas, o llevando credenciales impresas pertenecientes a distintos
organismos del Gobierno, han tratado de silenciar a los testigos oculares de
objetos voladores no identificados. Sin embargo, hemos verificado algunos de
esos casos y hemos descubierto que tales hombres no pertenecían en modo
alguno a nuestras instituciones oficiales". Los Hombres de Negro, ya no vistieron mas
sus atuendos militares, sino que se presentaron como inspectores, agentes de
seguros, operarios telefónicos y también como integrantes de la CIA (Agencia
Central de Inteligencia), del FBI, (Oficina Federal de Investigaciones) y del
NORAD (Comando de Defensa Norteamericana). Y una vez ya introducidos dentro de la casa de los ocasionales
testigos o investigadores, desvían el tema de conversación hacia el Fenómeno
OVNI. Y allí comienza todo. Primero el aviso. Luego el silencio..., nada de
hablar sobre lo ocurrido por lo que les pudiera ocurrir. También estas amenazas suelen hacerse por teléfono o por
escalofriantes cartas. De ahí en más los testigos callaron. Hasta tal punto que el
propio Gobierno se vio involucrado y tuvo que enviar a sus agentes e
investigadores tras la PERSECUCIÓN de los misteriosos personajes. Sin embargo, estos continuaron su tarea de
"silenciamiento..." SE
AHONDA EL MISTERIO El 21 de junio de 1947 (tres días antes de la observación del
piloto Kenneth Arnold
sobre el Monte Rainer, EE.UU
y que dio inicio a la Historia Contemporánea de los OVNI), cuando una
patrulla guardacostas de Puget Sound
(Washington) bajo la dirección del comandante Harold
A. Dahl se dirigía a la Isla Maury,
Hawai, bajo un cielo totalmente limpio y sin viento, observan junto a su hijo
y toda la tripulación, seis objetos ovales con ventanillas en forma de ojo de
buey. Dahl busca su máquina fotográfica y dispara
varias tomas de los OVNI. De pronto, los mismos toman movimiento para
desaparecer abruptamente pero antes dos naves se rozan entre sí produciendo
una lluvia de metales incandescentes que caían sobre el mar y sobre la
embarcación matando a un perro que estaba en la patrulla teniendo la
tripulación que buscar refugio para no ser alcanzados por los fragmentos. Una vez pasado el peligro, los protagonistas toman los metales
que habían caído sobre la embarcación y se dirigen hacia el puerto. Al día siguiente, Harold A. Dahl recibe la visita de un Hombre de Negro, quien le
aconseja que se olvidara de todo lo sucedido. Haciendo caso omiso, se dirige a sus superiores informando lo
sucedido, quienes dispusieron que el Capitán Dawson
del Servicio de Informaciones Militares escoltara al comandante Dahl. El 31 de julio de 1947, Harold A. Dahl, el Capitán Dawson y 32
tripulantes se dirigían a una base americana en Hamilton Field.
Nunca llegaron a destino. A pocas horas de la partida del avión, el mismo se
estrella en Kelson, no pudiendo rescatarse los
fragmentos de los objetos, las fotografías ni los tripulantes. Una vez más los Hombres de Negro tomaban acción impidiendo que
el conocimiento llegue a luz. El 3 de agosto de 1965, el Ing. Rex Heflin logra fotografiar las evoluciones de un OVNI cerca
de Santa Ana, California. Obtiene cuatro fotografías, las tres primeras
mostrando al objeto sobre la carretera y la cuarta toma, un anillo de humo
dejado al irse éste. En ese mismo año, dos seres visitaron a Heflin el 22 de septiembre por la noche, pidiéndole los
negativos y fotografías originales, ya que "ellos" pertenecían al
NORAD, y le solicitaron además que no hablara más del asunto. Heflin accede al pedido. Más tarde se comprueba que esos individuos no pertenecían al
NORAD, y por supuesto, los negativos originales nunca fueron devueltos. Pasados 25 años de los hechos, nuevamente este caso tomó
notoriedad al "aparecer" las fotografías originales en el buzón de
su domicilio. Los análisis de las mismas desarrolladas con las más modernas
técnicas disponibles en la actualidad han confirmado la realidad de las
tomas. El incidente Rex Heflin
volvió a ser noticia, cubierto otra vez en un misterio. El libro que escribiera Morris K. Jessup (fallecido en misteriosas circunstancias),
"El Caso de los OVNI" también fue envuelto en las redes de los
Hombres de Negro. Poco después que el libro saliera a la venta, un ejemplar de
éste, fue enviado a F.N. Furth
(Jefe de Investigación Naval, en el verano de 1955) donde se pudo comprobar
que al borde de las páginas existían unas anotaciones, que al ser estudiadas
y analizadas por funcionarios de la Oficina de Proyectos Especiales y de la
de Proyectos Aeronáuticos, se comprobó que fueron escritas por tres personas
distintas, esto lo reveló el estilo al escribir, la tinta y otros. Estas anotaciones revelaban todo el conocimiento (historia,
origen, técnica, etc.) de los OVNI. El prólogo de la edición de la Oficina de Investigación Naval,
decía lo siguiente: "Las anotaciones implican un íntimo conocimiento de
los OVNI, sus medios de movimiento, origen, pasado, historia y costumbre de
los seres que los ocupan y constituyen un valiosísimo material para la
investigación. Fueron encontradas en un ejemplar del libro de Jessup. Debido a la importancia que otorgamos a la
posibilidad de descubrir pistas que conduzcan hasta la naturaleza de la
gravedad, ningún posible motivo por desacreditable
que sea desde el punto de ciencia clásica, debe ser descartado". Sobre estos acontecimientos se los hace responsable a los
Hombres de Negro. Cuando Jessup revisó el volumen,
notó que la letra correspondía a su misterioso corresponsal Carl M. Allen (conocido también
como Carlos Miguel Allende). Al ser intentado localizar a Allen
(o Allende) por la dirección del remitente de sus cartas, nunca fue hallado. Morris K. Jessup (que se dedicó mucho tiempo al estudio del
Experimento Filadelfia) al igual que su misterioso corresponsal (que le
brindaba informaciones al respecto), había acordado ir a cenar el 20 de abril
a la casa del Dr. Valentine, donde Jessup le brindaría aportaciones vinculadas a tal
Experimento, en un borrador que tenía preparado. Sin embargo, ésta no llegó a realizarse. Antes de las 18,30
horas, Jessup se "suicidó" en el Parque Mathenson's Hammock, en el
Condado de Dade, Miami, el 20 de abril de 1959,
"inhalando monóxido de carbono, tras haber acoplado una manguera al tubo
de escape e introducido al otro extremo en el interior del vehículo". Un testigo informó al Dr. Valentine
que no fue encontrado ningún borrador en el interior de su coche. Cuando más se investiga este episodio, más extraño resulta el
mismo...
EL SER DEL
EXTRAÑO LENGUAJE El ladrido de los perros
despertó a Joseph Henslik, en Greenland,
Long Island, Nueva York, una mañana de octubre de 1967. Al mirar hacia fuera
quedó visiblemente sorprendido, un extraño objeto circular revoloteaba por el
edificio de Correos, cercano a su casa. Apresurado tomó su máquina
fotográfica y corrió hacia el patio. Descargó su rollo de película contra el
disco luminoso, que llevaba una torreta en su parte superior. En ella, se
divisaban ventanas. Como el objeto se hallaba a poca altura, fácil fue
suponer que las fotografías resultarían excepcionales. Pero, lo que Henslik no tuvo en cuenta apareció luego: dos días
después que le fueron devueltos los negativos (que eran realmente nítidos),
fue visitado por una pareja de hombres desconocidos. Cuando regresó a su casa
-a una hora tan imprevista como las 3 de la mañana-, se encontró con que lo
estaban esperando. Eran de estatura mediana, cabello negro y tez
profundamente morena. Ambos vestían ajustados pantalones negros, jerseys del mismo color (hasta el cuello) y una campera
que -según el dueño de casa- semejaba la chaqueta negra de un smooking o pijama. "Queremos hablar con usted -interpeló uno de ellos en un
idioma singular, con ligero acento escandinavo-, pertenecemos al
gobierno". Sigue el testigo diciendo que no le mostraron absolutamente
nada, pues "pertenecían a una agencia secreta del Estado". Más
tarde se explayaron en detalles sobre la vida íntima de Joseph que éste quedó
francamente impresionado. "Sabemos que usted ha tomado fotografías que
pueden ser consideradas como auténticas y en nombre de su familia, el
Gobierno y el mundo, le pedimos que nos las entregue". Los visitantes
recibieron como respuesta una confusa explicación, donde se les comentaba que
no habían vuelto de la casa reveladora. Prometieron regresar al día
siguiente. Fue cuando Henslik examinó con la lupa
los negativos y descubrió algunas marcas muy claras en el OVNI (pero la copia
estaba borrosa para permitir una lectura clara). "Si hubiera hecho yo las copias hubiera conseguido más
sombra en torno a las ventanillas del artefacto. Pero, lo que más me
preocupaba era el retorno de aquellos personajes. Fue exactamente a las 3 de
la mañana del día siguiente a la primera visita, que aparecieron. No dos,
sino tres. Todos vestidos de negro. De nuevo me amenazaron vagamente cuando
negué las copias. Por ultimo les dí los negativos.
Los revisaron tranquilamente con una linterna. Luego, se marcharon,
advirtiéndome de que no hablase una palabra ni mencione las fotos". Para sorpresa mayor del testigo, no alcanzó a ver vehículo
alguno que los trasportase, pese a que vivía en las afueras y hubiesen
necesitado uno. ¿Cómo salieron de aquel lugar?. Nunca
se supo. Sin embargo, las misteriosas maniobras de los Hombres de Negro
siguieron impunes. LO
IMPOSIBLE HECHO REALIDAD El biólogo Ivan T. Sanderson (fallecido en circunstancias no muy claras),
detalla con lujo de detalles un nuevo encuentro "con lo imposible"
en su libro "Uninvited Visitors".
Veamos lo sucedido: "En su momento se presentó ante la puerta de una familia
que había sido testigo de la aparición de un OVNI, la persona más singular
que puede imaginarse. La noche era muy fría, el individuo llamó a la puerta y
se anunció como agente de seguros. Tendría unos siete pies de estatura (1,75 mts), cabeza pequeña, piel blanquecina, miembros muy
delgados denotando una fuerte constitución. Dijo buscar a un caballero que
tenía el mismo nombre que el dueño de casa, ya que podría haber heredado una
fuerte suma de dinero. Llevaba además un gorro de piel con visera y un traje
negro. A pesar de la bajísima temperatura, no tenía nada encima del traje. Al
entrar mostró una tarjeta de tipo oficial (aparentemente), y la guardó en un siantamen. Al cabo de un rato, mientras charlaba, dejó
ver debajo de su "americana" sobre la camisa, una placa oficial,
que inmediatamente cubrió con la mano, quitándosela. Pidió exactamente
cuarenta minutos para formular preguntas. Cuando se le dijo que sí, pasó
treinta de ellos refiriéndose a una cicatriz que el dueño de casa tenía en el
pecho, desarrollando detalles que ni siquiera eran conocidos por los mismos
familiares. Luego se levantó para irse. Los diez minutos finales los pasó
facilitando a los asombrados interlocutores, un largo e intrínseco acertijo,
pidiendo ayuda para resolver el enigma. Acto seguido, se fue. Mientras duró
la entrevista, la hija mayor de la casa sintió viva intriga porque -al
resbalar el pantalón del extraño visitante hacia arriba- por las huesudas
piernas divisó un cable verde, que le salía por debajo de los calcetines y
ascendían por la pantorrilla, hasta incrustarse en la carne, en dos puntos
separados por una cicatriz de 2 ó 3 centímetros de largo. Como consecuencia
de ello, la chica se ocultó en la parte trasera de la casa y observó la
salida del hombre. No había luces y el lugar estaba oscuro. Sin embargo, pudo
apreciar un coche negro, sin placa, que salió de un camino cercano
proveniente del bosque lindante. Había más de dos hombres en su interior. El
individuo subió y desaparecieron en la ruta". Hasta aquí el relato. El testigo nunca más habló acerca de lo
observado. EL
EXTRAÑO SUCESO MUNDT Un nuevo episodio y de consecuencias espantosas, fue lo
ocurrido a mediados de agosto de 1977, en Flaxton,
Arkansas, teniendo como protagonista a Mr. Charles Mundt, quien es testigo de una observación OVNI y de la
presencia de los Hombres de Negro. Mundt había
regresado a su casa, luego de venir de su oficina a las nueve y cuarto de la
noche. Antes de entrar a la misma, decide cerrar las ventanillas de su
automóvil, situado en la acera de la puerta de su casa. Al regresar, observa en las copas de los árboles unas luces
zigzagueantes que iluminaban la acera y el jardín de su casa. Creyendo que era el único testigo de este Fenómeno OVNI,
observa dos hombres vestidos de negro, justo debajo del árbol donde se
encontraba el objeto volante. Mundt trató de
dirigirse hacia ellos, pero una fuerza extraña lo paralizó. Uno de los
hombres lo miraba muy fijamente. De pronto ambos seres se perdieron en la
oscuridad de la noche. Fue entonces que Mundt
siente que un rayo lo atravesaba de la cabeza a los pies, comenzando a sentir
una "vibración" por todo el cuerpo. Aquí comienza el espanto. Fue cuando el testigo involuntario
entra a su casa para contarle a su esposa Liza lo ocurrido. Ella, sin
prestarle atención, le pregunta quién era y qué hacía en su casa. Su esposa, comenzó a llamar: "Charles, ven, un hombre ha
entrado en la casa". Charles Mundt, ignorando el porqué
del comportamiento de su esposa, decide mirarse a un espejo, sufriendo el
testigo un tremendo shock. "Pongo de testigo a Dios de que la cara del espejo no era
mi verdadera cara. En la actualidad, a meses del suceso, me he dado cuenta de
que la composición de mis moléculas ha sido cambiada y alguien ha ocupado mi
lugar físico. Mi cara y mi cuerpo son la cara y el cuerpo de otro hombre. Por
alguna razón me han forzado a asumir una nueva identidad. Mi esposa no me
acepta como su marido, como el verdadero Charles Mundt;
sé que soy Charles Mundt, pero nadie me cree. He
perdido todo: afectos, amigos, y lo más triste es que he perdido mi
identidad". Un impresionante episodio, de los inescrupulosos Hombres de
Negro, sufriendo el testigo, espantosas consecuencias.
EL INCIDENTE DEL OFFICIAL UFO El informe a
presentar a continuación, fue lo ocurrido el 16 de septiembre de 1977, en la
revista norteamericana Official UFO, y que fuera
publicado en la edición de enero de 1978, de la misma. Este es el
relato de sus directores: "Al
igual que mucha gente, nosotros tampoco creíamos en aquellas historias
escalofriantes en las que se habla de Organizaciones Secretas que no obedecen
a ningún gobierno conocido y cuyas intenciones suelen ser destructoras. Hasta
ese momento creíamos que la gente suele echar a volar su imaginación y crear
personajes cuya realidad es nula, pues son producto de la fantasía. "Pero
algo nos ocurrió. Aquellos a quienes se llama H.D.N.
(Hombres de Negro), nos "visitaron" personalmente y robaron nuestro
archivo secreto: ahí realmente comenzamos a creer en todas aquellas extrañas
historias que circulan en toda la extensión de nuestro territorio. "Eran las seis de la tarde, nuestras oficinas ya estaban
cerradas y la gente se había retirado, a excepción del editor Jeff Goodman, quien se había
quedado trabajando hasta tarde en un proyecto especial. Sonó el teléfono,
desde el otro lado de la línea un hombre habló con voz profunda; decía:
"Por su seguridad personal le hago esta advertencia: no indague
demasiado a fondo en lo que usted denomina ''Fenómeno OVNI".
Evidentemente, usted desconoce la profunda seriedad de lo que investiga. El
precio que puede usted llegar a pagar por tus indiscreciones dentro de este
campo es mucho más tremendo de lo que usted imagina. No dijo más, un ligero
"'click" indicó que mi interlocutor había
dado por finalizada la comunicación. "Una patraña más -pensé- de las
tantas que ocurren a diario en la redacción". Fui escéptico, no creí en
esa amenaza. Actualmente puedo decir que ser demasiado escéptico puede
resultar muy peligroso. "A partir de esa llamada comenzaron una serie de
acontecimientos que pusieron en prueba el sistema nervioso de nuestro grupo
de trabajo. "Todos notamos ligeros cambios en la redacción. Los
teléfonos sonaban sin que nadie respondiera al levantar el auricular. "De pronto emitían ruidos sordos, sin motivo aparente; el
tono de marcar a veces cambiaba por un molesto zumbido. Pensamos que habrían
sido intervenidos. Nuestro editor asociado, Charles Cowley
dijo que había reparado durante varios días consecutivos en un automóvil
sedán negro estacionado frente a su residencia de Long
Island. Luego de dos semanas de silencioso
estacionamiento, dicho coche había desaparecido misteriosamente. "A la vez, el mismo coche que estaba estacionado frente a
la casa del editor asociado había sido visto estacionado, pero... frente a
las oficinas de la revista Official UFO, en pleno
Nueva York. "Cuando Cowley se percató de
algo tan insólito como esto, algo así como un caso de bilocación, pensó que
estaría sufriendo algún ataque de paranoia debido al exceso de trabajo; pero
luego se dio cuenta de que todo lo que él no había querido hacer era
enfrentarse con la verdad, la realidad total y absoluta. La llamada
telefónica había sido efectuada con la finalidad de hacernos una advertencia
y la amenaza se estaba cumpliendo; nosotros éramos continuamente vigilados y
dicha vigilancia se encontraba a cargo de personas que pertenecían a una
organización muy bien equipada e informada, puesto que sabían quienes éramos
cada uno de los que formábamos el grupo de trabajo del Official
UFO; asimismo sabían a qué lugares llamarnos a diferentes horas del día o de
la noche; conocían perfectamente a qué tipo de información teníamos acceso. "Durante el transcurso de estos acontecimientos ocurrió
algo interesantísimo. La sección Departamento de Arte de nuestra revista
había tomado esos días a un nuevo asistente. Su nombre era Ron, su apellido
era muy difícil a tal punto que jamás lo logramos recordar. Ninguno de
nosotros en un principio, notó algo extraño en él. Parecía ser un buen
compañero de tareas, nada en él daba lugar a sospechas; era de altura
mediana, delgado, pelo rubio, ojos grises verdosos, su voz era agradablemente
profunda. No hablaba mucho con nadie, pero cuando lo hacía demostraba poseer
una información muy completa sobre la temática OVNI; naturalmente esto no
llamaba nuestra atención, pues todo el personal de la Editorial conoce e
inclusive era aficionado al tema. "Lo que nos resultó harto extraño fue que el tal Ron
tenía acceso a información secreta dentro de la Editorial. Dos de los
miembros del grupo de la redacción notaron en él extrañas actitudes cuando
tenía que actuar social y no laboralmente. He aquí un ejemplo: una vez salió
a almorzar con una de las secretarias de redacción, cuando llegó el momento
de comenzar a comer dio muestras evidentes de no saber usar los cubiertos,
luego cambió de opinión y pidió un sándwich, lo comió con las manos. La
secretaria le preguntó qué le ocurría, el no respondió, pero la miró de una
forma glacial. "Al día siguiente de este incidente, el editor Cowley recibió desde su despacho otro mensaje telefónico.
La misma voz grave de la vez anterior. Sus palabras fueron: "Escuche con
atención. Usted no se imagina cuan cerca suyo se encuentra la muerte. Se le
advirtió por su propio beneficio. Usted está siendo vigilado. Todo movimiento
es cuidadosamente monitorizado. Tenga cuidado, pues tiene usted en su poder
unas fotografías tomadas por un fotógrafo de la Editorial que son
extremadamente secretas. Si usted llega a publicarlas sería un suicida".
Luego hubo un silencio prolongado y el conocido "Click". "Cowley quedó estupefacto, sus
manos temblaban cuando colgó el receptor. Ignoraba de qué fotografías se le
estaba hablando. Muy pronto lo supo; uno de los fotógrafos independientes de
nuestra Editorial había logrado fotografiar, sin proponérselo, una extraña
figura humanoide de que parecía ser de aire por lo
transparente; detrás de dicha forma y suspendido en el aire aparecía una
forma oval, plateada. La foto fue casual; él había ido a tomarle una foto a
un médico psiquiatra que estaba atendiendo a una persona que decía haber
tenido un encuentro con seres extraterrestres y se pensaba en una
alucinación, pero cuando estaba llegando a la casa de dicho profesional en Petulie, Ohio, vio lo que narré en los párrafos
superiores y que logró fotografiar. "El fotógrafo Jack Blackeley
fue llamado a nuestras oficinas, acudió con las fotos en cuestión, todos las
vimos, de inmediato las guardamos en la caja fuerte que es donde se encuentra
el archivo confidencial; luego nos fuimos a nuestras respectivas casas. "Al día siguiente nos encontramos con una gran sorpresa.
Tres hombres vistiendo trajes oscuros y gafas de sol irrumpieron en la
redacción, se dirigieron directamente al despacho del editor. "Le preguntaron dónde las había guardado. "Jeffrey Goodman
aparentó no saber de que le hablaban. Sólo uno de ellos hablaba: "Usted
sabe muy bien a que me refiero" y comenzó a empujar suavemente pero en
forma firme a Goodman hacia el enorme ventanal, en
el piso 12 sobre Park Avenue.
"Si no me dice dónde están las fotos, en dos minutos ya no estará vivo;
cada segundo lo acerca más y más a su propia muerte". Sus cómplices lo
revolvían todo, destrozaban, forzaban cerraduras. Nosotros, junto al editor
asociado Jack Cowley, tratábamos de abrir la puerta
en vano, estaba muy bien asegurada. De pronto, silencio total solo escuchamos:
"Usted, Mr. Goodman,
es un tipo de suerte". Habían encontrado las fotografías
comprometedoras. Luego se retiraron como habían llegado, ignorando a todo el
mundo. Extrañamente, la Policía qué había sido llamada en el instante en que
los "Hombres de Negro" irrumpieron en nuestras oficinas, apareció
cuando éstos ya habían desaparecido. "La sospecha de quién puede ser esta gente no da lugar a
muchas suposiciones; evidentemente, el Pentágono acoge en su seno a una
organización no sólo formada por seres humanos, sino también humanoides." Hasta aquí lo expuesto por la revista norteamericana. Una nueva víctima de los peligrosos Hombres de Negro, buscando
material confidencial, continuando con su tarea amenazadora. LOS
HOMBRES DE NEGRO EN LA ARGENTINA Nuestro país tampoco ha estado ajeno a todos estos
acontecimientos. He podido rastrear varios incidentes donde están involucrados
y se ha observado la presencia de los Hombres de Negro. Personalmente he tenido la oportunidad de investigar varios
casos ocurridos aquí en la Argentina, a testigos de Fenómenos OVNI y
protagonistas de encuentros con los tripulantes de dichos objetos, hasta
investigadores, que se han acercado a mí para contarme sus ingratas
experiencias. Mis archivos poseen datos ocurridos en la Provincia de Buenos
Aires (distintas ciudades de ésta), la Capital Federal, Buenos Aires, San
Luis, Tucumán, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, etc. En los sucesos del 29 de agosto de 1962, un episodio conocido
como el "Incidente de Necochea", el
protagonista principal Osmán Alberto Simonini observa y es perseguido por un OVNI en la ruta
bonaerense que une La Dulce con Necochea, mientras
viajaba con destino a esta última ciudad costera. Este caso también fue investigado por el Oficial Principal
Juan José La Terza, al día siguiente de los
sucesos, quien elevó un Memorándum informando
acerca de la presencia de un raro artefacto, y calificando al testigo de
"muy buena reputación y totalmente confiable en sus dichos". Finaliza el mismo certificando al incidente como un HECHO
REAL, tal cual como lo relata el protagonista. Se detalla el avistaje de un objeto, el paso por el campo dejando
evidencias físicas y/o fisiológicas al testigo, su posible persecución, entre
otros detalles. Enterado de estos sucesos, quien esto escribe, años más tarde
y por la excelente reputación en la ciudad del testigo, trato de que me
conceda una entrevista para que me relate lo sucedido. Luego de varios meses
de arduos intentos (interminables llamadas telefónicas, cartas a su domicilio
y varias charlas/solicitudes personales) Simonini
accede al mismo y me relata que tenía miedo en contar lo ocurrido allá en
1962 porque pocos días después de su incidente, y luego de la investigación
mantenida con el Oficial Ppal. J.J.
La Terza, se hizo presente en su taller mecánico
dos hombres vestidos de negro quienes le alertaron que olvidara lo sucedido y
que por supuesto no detallara a nadie más lo ocurrido, ya que algo le podría
ocurrir... Haciendo caso a esta advertencia, por muchos años trató de
olvidarse del asunto, hasta que quien esto escribe, debido a mi permanente
insistencia, logró persuadirlo para que me contare "in extenso"
todo su episodio. Fue aquí donde tuve mi primer acercamiento de un testigo con
los Hombres de Negro y en mi propia ciudad. Luego vendrían otros episodios... La presencia de estos dos HDN le incurrió miedo, temor al
testigo. Recuerda que le llamó poderosamente la atención el color de sus
vestimentas (color negro) y todos con ropas similares. Sus estaturas
aproximadas a 1,70 mts, morenos "parecían
extranjeros", debido al rasgo de sus rostros, nórdicos, como los
esquimales. El encuentro duró pocos minutos, sólo lo necesario para
advertirle acerca de mantener silencio. Recuerda que se retiraron del taller,
existiendo otros testigos (ayudantes y clientes), pero nadie salió para ver
en que se movilizaban. Cabe aclarar, que este episodio, al cual denominé "EL
INCIDENTE DE NECOCHEA", debido a mi investigación y a la propia,
desarrollada por el Oficial Ppal. J.J. La Terza, llegó a la
Fuerza Aérea Argentina, años más tarde, en manos del propio Oficial, por
haber llamado poderosamente la atención este sorprendente caso de Contacto
OVNI. La presencia de estos extraños personajes en este incidente,
-dándolo a conocer por primera vez en este trabajo de investigación- ,
produjo en mi persona la búsqueda de casos similares en el mundo entero,
realizando así mi "Investigación Paralela " en torno a
"ellos".
El 4 de febrero de 1978 se produce en el Dique La Florida, en
la Provincia de San Luis, un encuentro con un tripulante de un OVNI teniendo
como protagonistas a seis argentinos: Manuel M. Alvarez,
Regino S. Perroni, Pedro
R. Sosa, Ramón A. Sosa, Genaro Sosa y Jacinto E. Lucero, empleados del Banco
de la Provincia de San Luis, Casa de Gobierno, Fabrica de Cerámica San José y
de Aerolíneas Argentinas. Ellos relatan: "que aproximadamente a las 4.45 horas del
día 4 de febrero de 1978, a unos 100 metros de donde se encuentran ubicadas
las instalaciones del Club Naútico
y de Pesca La Florida, con dirección al sur, observan un OVNI rodeado de una
aureola con irradiación de luz fosforescente, cuya nave estaba suspendida en
el aire a una altura aproximada a 4 metros del suelo, desprendiéndose una
escalerilla por donde descendió un ser con apariencia humana, que vestía un
traje plateado escamado brilloso, ajustado al cuerpo; sobre su cabeza llevaba
una escafandra transparente que dejaba ver su rostro y cabellos rubios, como
así esbozó una sonrisa y realizó ademanes con los brazos; e inmediatamente la
referida nave despegó con rumbo norte, dejando un destello de luz formando un
semicírculo". Este es el punto número 3 del COMUNICADO OFICIAL desarrollado
por la Policía de la Provincia de San Luis (Argentina) y firmado por el
entonces Teniente Coronel Raúl Benjamín López, representando a la Jefatura de
la Policía Provincial y al Ejército Argentino. Luego viene más detalles acerca del incidente, los estudios
realizados en las huellas dejadas por el tripulante del OVNI, los análisis y
demás pruebas efectuadas. En este episodio mundialmente conocido como el "Caso
Dique La Florida", los Hombres de Negro se hicieron presentes en San
Luis indagando los episodios. Investigadores (ex policías, como el Sr. Hugo Quiroga) y gente
de la ciudad observan y le llaman la atención los "movimientos" de
estos extraños personajes (hombres y mujeres) que se dirigieron al lugar de
los hechos para ver las huellas dejadas y recabar información sobre los
mismos testigos. Hasta la propia dueña del Hotel El Volcán, le llama la
atención las actitudes de dichos personajes. Un incidente de suma importancia mundial por las
investigaciones realizadas y por la calidad de los testigos, sumado a las
huellas físicas encontradas en el terreno y la incursión de personal militar
y policial en las investigaciones del mismo, dando a conocer el Primer
Comunicado Oficial sobre la caminata de un tripulante de un OVNI sobre
nuestro planeta. Los Hombres de Negro, como era de suponer, no podían faltar...
Encuentro en mis archivos más incidentes ocurridos en la
Argentina. Quizá uno de los primeros decesos fue la misteriosa muerte del
ufólogo Luis Anglada Font,
autor del libro "La Realidad de los OVNI a través de los Siglos"
quien en la ciudad de Buenos Aires es visitado por un hombre de vestimentas
de color negro quien le solicita que abandone la investigación y que por
supuesto no investigue ni edite más libros sobre la temática. El autor, ex piloto de guerra y apasionado investigador en
Europa, fue uno de los testigos de los famosos Foo-Fighters ó Bolas de Fuego muy comunes durante la Segunda
Guerra Mundial, quien consideraba a los OVNI como "un problema crucial para
la Humanidad". Poco tiempo después de esta visita, Font
sufre una descompensación física que le provocaría la muerte en su país de
adopción que fue Argentina, a finales de la década de 1970. Luis Anglada Font
fue uno de los grandes precursores de la investigación seria en nuestro país.
Un adelantado en la investigación y divulgación objetiva del Fenómeno. Personalmente indagué estos sucesos, entrevisté a colegas
investigadores, me contacté con la Editorial de su libro, todos los datos me
confirmaban estos trágicos hechos ... y la
"visita" de "ellos" a su domicilio. Corrían los años 1983 y 1984 cuando unas misteriosas cartas le
llegaban a su domicilio "invitándolo" a abandonar la investigación
OVNI. Asimismo le comentaban futuros avistamientos OVNI en la República
Argentina que más tarde (a fechas informadas) acontecían para el asombro de
este investigador. Al tratar de ubicar a dicho personaje, fue imposible ya que el
remitente de las mismas, dando como domicilio en la ciudad de Rosario (Santa
Fe), no existía. A partir de allí extrañas y constantes llamadas telefónicas le
sucedían, ruidos molestos, su correspondencia venía abierta o bien se perdía,
principalmente aquellas de ufólogos y centros de investigación
consideradas importantes (GEPAN de Francia, España, México, EE.UU, Rusia). Se hizo presente en ese entonces técnicos de la empresa ENTEL
de Comunicaciones encontrando todo normal como era de suponer. Hasta que un día sufre este colega (que por razones de
seguridad quiere permanecer en el anonimato) un accidente justo cuando en la
esquina de su casa ve la presencia de un "hombre vestido de negro",
que no atinó a nada al ver el accidente. Su estatura era mediana, de mirada
tenebrosa que le provocó al ufólogo "un cosquilleo en todo el
cuerpo". Al salir de su vehículo, se da cuenta que ya nadie había en la
calle... era el martes 19 de junio de 1984. La acción de los Hombres de Negro se hizo efectiva, el colega
por muchos años dejó la investigación ya que se dio cuenta que la tarea
amenazadora se podría hacer fácilmente efectiva. Hoy está en nuestras filas, con mucho recato pero con la
fuerza que le dice que hay que CONTINUAR Y ENCONTRAR LA VERDAD EN TODO ESTO. Sigo citando episodios argentinos. Los sucesos ocurridos al investigador Ingeniero Oscar Akerman en 1976 en la ciudad de Buenos Aires, cuando es
"invitado" a abandonar sus trabajos investigativos por parte de
extraños personajes, en el año 1978 y siguientes, a varios integrantes de la
otrora Onife (Organización Investigadora de
Fenómenos Espaciales) y el robo de varias documentaciones OVNI en el año 1973
que le llamó poderosamente la atención a personal de la Policía Federal
Argentina, que dirigiera el ufólogo y amigo Fabio Zerpa,
siendo el mismo también protagonista en varios sucesos en la Argentina y el
extranjero (Chile, México). Los incidentes del "Caso Trancas" ocurridos en la
Provincia de Tucumán el 21 de octubre de 1963, cuando son visitados colegas
investigadores por personas vestidas de negro solicitando la no divulgación
de los hechos. Recordemos que éste es un clásico de la ovnilogía
argentina, cuando sus protagonistas integrantes de la familia Moreno,
observan 7 ovnis evolucionar sobre su finca, para descender luego sobre la
residencia, quedando allí las improntas de sus huellas físicas en el terreno
(algunas tardaron cerca de 6 años en desaparecer). Las visitas al escritor argentino, autor de varios libros (de
diversa índole) Héctor Antonio Picco en sucesos
ocurridos en la Provincia de Buenos Aires, Capital Federal y en Córdoba, en
los años 1978, 1989, 1994, entre otros. Como el caso María Elena Paredes
(agosto de 1981), el caso Mónica Pérez (Mendoza, abril de 1985). También podemos citar los silencios de varios ufólogos que
abandonaron abruptamente el estudio de los OVNI. Y así seguiría enumerando más incidentes argentinos ... (Caso Faruk Alem, en Mendoza 1980,
Caso Río Carcarañá, cerca de Casilda, Santa Fé,
octubre de 1989 y noviembre de 1990, Caso Osvaldo Moro, Buenos Aires 1996,
etc. etc.) Octubre 2003,
Guillermo Daniel Giménez gdgneco@yahoo.com
Gracias
a mi estimado amigo Guillermo Daniel Giménez por
este excelente artículo. Ana Luisa
Cid |
|