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¿Fue la estrella de Belén un plato volador?
Diciembre 2007
Opinión de Don
Pedro Ferriz El
pionero de la ufología mexicana, don Pedro Ferriz
Santa Cruz, ya planteaba esta interrogante desde el año 1962, en un artículo
que escribió para la revista Siempre,
bajo el título ¿Fue la estrella de
Belén un plato volador? Para
el especialista, el sentido común es básico, y más allá del rubro astronómico
o paranormal se pregunta: ¿Qué estrella o cuerpo celeste tiene la facultad de
guiar a las personas hacia un punto exacto y hacer que lleguen con total
precisión? ¿Acaso hay estrellas que se muevan y luego se detengan a baja
altura, tan baja, que se posa arriba de un pesebre? Dice
en su libro Un mundo nos vigila:
“Es lógico también pensar que ninguna estrella podía haberse acercado tanto
para guiarlos sin provocar un cataclismo y aún suponiendo que se acercara sin
chocar con la Tierra o quemarla, su presencia ocuparía todo el firmamento,
como lo hizo el cometa Halley en 1910 y no podría
apuntar a ningún sitio en particular”. “Como
se ve la estrella se comporta de
una forma muy especial. En particular digamos en su última actuación. San
Mateo dice que iba delante de ellos y llegando donde estaba el niño se
detuvo. Estamos de acuerdo pues, en que era una luz. Esta luz no provenía de
una estrella, sino que de acuerdo a su comportamiento debe haber estado a muy
pocos metros de altura para poder ir
delante de ellos y además detenerse posteriormente arriba del pesebre, o
sea el sitio donde había nacido el niño y no dejar lugar a dudas del lugar
que estaba apuntando. Así pues, si era una luz, estaba dentro de la
atmósfera, si se desplazaba hacia un lado y hacia otro con un propósito
definido y desde luego bajo una guía inteligente, debemos concluir, no que
era un plato volador, pero sí que era un objeto volador no identificado”. “Algunos
autores han querido ver en la estrella de Belén algún fenómeno astronómico de
aquella época y han propuesto diversas interpretaciones, como una estrella nova
o supernova; otros hablan de una conjunción de planetas e incluso algunos más
de un cometa, sin pensar que desde entonces aquellos pueblos pastores sabían ver el firmamento. No hay ninguna
conjunción notable por esos días y aunque la hubiera habido y aunque
consideremos también la posibilidad de una nova, e incluso de un cometa con
cauda despedazada o desaparecida, los tres fenómenos astronómicos se rigen en
su deambular celeste por las mismas condiciones, es decir, tendrían una
latitud determinada en el hemisferio respectivo. Aparecerían en el oriente o
incluso más hacia el cenit, o en el poniente, trazarían un arco en el
firmamento de acuerdo a su posición y su hora de aparición al anochecer y les
sorprendería la madrugada dejando a nuestros viajeros hipotéticos sumidos en
la más profunda de las dudas sobre el rumbo a seguir. Pero las cosas no
pasaron así definitivamente; aquellos hombres sabios llegaron a su destino
con gran precisión. La luz que les había guiado desde lejanas tierras se les
apareció aquella noche mágica y los guió en el trayecto final desde Jerusalén
hasta Belén y se detuvo arriba del pesebre”. “Debemos
atenernos a los elementos lógicos, aunque para algunos no sea lógica la
explicación extraterrestre”. Don
Pedro Ferriz también señala que en las Sagradas
Escrituras están relacionados los fenómenos lumínicos del espacio con cierto
tipo de seres, con los ángeles, por lo que plantea que sería conveniente
revaluar nuestras interpretaciones.
Estrella de Belén ¿ovni o fenómeno
astronómico?
Artículo
de Mundo Parapsicológico En
estas fechas a muchos nos vuelve esta pregunta a la cabeza. Pero ¿qué
acontecimientos astronómicos dignos de mención tuvieron lugar en la fecha de
la Natividad? Para esto debemos calcular la fecha aproximada de este hecho. ¿Cuándo nació Jesucristo? En
primer lugar Jesús no nació el 25 de diciembre, porque, como muchos saben y
la misma Iglesia reconoce, esta fecha fue escogida en el Concilio de Nicea (325 d. C) para hacer coincidir el nacimiento con
una fiesta importante para los romanos: el nacimiento del Sol Invicto
(solsticio de invierno). Herodes
el Grande murió en el 4 a.C. Si él dictó matar a los menores de dos años,
debemos suponer que Jesús no sería mayor de esa edad, así que teniendo en
cuenta la fecha de la muerte de Herodes y que él dictó esa orden con vida,
Jesús debió nacer como muy pronto en el 7 a. C. También en el Evangelio de
Lucas se cita que un tal Cirinio gobernaba Siria,
esto sucedió entre los años 6 y 5 a.C. Hasta aquí bien. También se cita en la
Biblia que Jesús nació cuando Augusto Cesar dio una orden de que cada uno se
empadronase en su ciudad. Así, José fue a Belén en Judea, para hacer lo
propio porque los dos pertenecían a la tribu de David, y allí nació el niño.
Augusto César a lo largo de su mandato dictó esta orden en tres ocasiones, la
más próxima al nacimiento de Jesús fue el 8 a.C. las otras dos fueron en 28 a
.C y 14 d. C. Ahora
bien. Muchos dirán llegado este punto: ¿Pero no acabamos de comenzar el año
2007? ¿No contamos los años desde el nacimiento de Jesús? ¿No debió nacer en
el año 0? Pues, esto merece una explicación, la cual tiene nombre propio:
Dionisio el Exiguo. Fue un abad escita y astrónomo
en un monasterio romano a quien el Papa Hormisdas
encargó la confección de un calendario que se basaría en la fecha del
nacimiento de Jesús. Para esto, Dionisio se basó en una tabla en la que se
sucedían los gobernantes y los años que ejerció cada uno de ellos. Pero
cometió un error que es ya irreparable. Se equivocó unos seis años en datar
el reinado de Herodes el Grande porque estableció que el nacimiento se
produjo en el año 753 cuando en realidad debió ser más o menos en 748.
También omitió que Augusto César gobernó como Octavio (su nombre real)
durante cuatro años. Finalmente
y tras todo esto, los expertos coinciden en que Jesucristo nació entre los
años 7 a.C. y 3 a.C., siendo la fecha más probable, el año 4 a.C. Posibilidades de que la estrella de
Belén fuera debido a algún acontecimiento astronómico. ¿Conjunción planetaria? Uno
de los primeros defensores de esta teoría fue el conocido astrónomo Johannes Kepler, en 1604. Tras
analizar los acontecimientos astronómicos que se dieron en la época de la
Natividad, llegó a la conclusión de que se debía a una conjunción planetaria
que se dio en el año 7 a.C. entre Júpiter y Saturno. Ciertamente
me extraña que los Reyes Magos, que en realidad eran astrónomos, confundieran
dos planetas con una estrella anunciadora. Estrellas fugaces o meteoros. Como
su nombre indica, este tipo de material es fugaz, no puede guiar durante
horas a nadie por ninguna parte, y de tratarse de una "lluvia de
estrellas" el relato de la Biblia hubiera sido muy distinto. Algunos han
relacionado una lluvia de cirílidas con la
posibilidad de que los Reyes Magos lo viesen como una señal, pero parece poco
probable que así haya sido, sobre todo teniendo en cuenta que éstos, como los
demás meteoros comunes, hubieran guiado a los tres reyes al oeste, en vez de
a su destino. Un cometa. Esta
teoría podría ser la más razonable, teniendo en cuenta que un cometa
permanece estático en el cielo durante muchas horas, incluso días. Durante
mucho tiempo se ha mantenido que podría ser el cometa Halley,
pero éste fue visto en aquella época en el 12 a.C. y al parecer su brillo no
fue especial, ni superó de una forma exageradamente llamativa la luminosidad
del resto de las estrellas como para ser tenida en cuenta a la hora de
iniciar un viaje y ser descrita en la Biblia como una estrella con una
luminosidad y un fulgor jamás vistos. Una supernova o una nova. Una
supernova hubiera llamado la atención en el cielo, pero no se conoce que se
diera este fenómeno en la fecha en la que se calcula el nacimiento de Cristo
(7 a 3 a.C.). Si hubiera sido una supernova, no ha dejado ningún rastro. En
cambio no se puede decir lo mismo de las novas. Crónicas coreanas registran
la aparición den el cielo de un po-shing (cometa sin cola). Este es el único acontecimiento
astronómico remarcable en la época en la que nació Jesús... ¿Nova u ovni? Los
ovnis no pueden ser seguidos en un observatorio del mismo modo que una nova,
pero si tenemos en cuenta con seriedad los relatos bíblicos para buscar los
fenómenos astronómicos, no los vamos a despreciar ahora para compararlos con
datos ufológicos. La
estrella de Belén era capaz de salir al paso de los Reyes Magos, en su
camino, guiándoles hacia el lugar en el que estaba el niño. Como les sucedió
cuando Herodes les ordenó que "le chivasen" el paradero del rey de
los judíos. Se paraba justo donde se hallaba el lugar del nacimiento, si
tenemos en cuenta que los reyes se guiaron por una estrella, tendremos en
cuenta también que ésta les salía al paso, ¿no? Eso no puede hacerlo una
nova. Además, ¿acaso a lo largo de la vida de estos tres hombres, quienes
observaban el cielo con asiduidad y estaban acostumbrados a contemplar
cometas, meteoros y planetas; no estaban ya acostumbrados a distinguir los
fenómenos astronómicos con ojos expertos? ¿Van
a darse una caminata impresionante por una estrella que permanece en el cielo
inmóvil y que puede guiar perfectamente hasta cualquier otro punto del
planeta tierra desde lo alto?, ¿no se trataría de una estrella que realmente
"los guiase", lo que les hizo emprender el viaje y parar en un
lugar determinado? Es más, los paró en el lugar en el que había nacido uno de
los personajes más importantes de la historia, por no decir el más importante
por la influencia que ha tenido en el planeta Tierra. ¿No serán guiados hacia
él exactamente? Si
de todos los fenómenos astronómicos el más cercano a la estrella de Belén fue
esa nova, las posibilidades de ese fenómeno comparadas con las del ovni, son
poquísimas. Pero
claro, esto ya es cuestión de fe, y no me estoy refiriendo sólo a la fe en
los no identificados o en Cristo, sino en la fe de no creer por no creer, por
ejemplo, en el fenómeno ovni.
¿Un ovni en Belén?
Periódico
El Nuevo Diario La
estrella de Belén, cuya aparición está tan íntimamente ligada al fenómeno Jesús,
es —como se puede repasar en los Evangelios— una «estrella» que se mueve y
que, además, tiene la facultad de detenerse. No
es extraño que una estrella esté aparentemente «parada» en el firmamento,
como parece que lo están todas las que vemos normalmente, ni tampoco que una
estrella se mueva, como es el caso de las estrellas fugaces o de los cometas. Lo
que sí se sale realmente de lo usual es que haga ambas cosas: moverse y
pararse. Y que, además, demuestre ser inteligente: «Salieron, y la estrella que
habían visto en Oriente» —podemos leer en los Evangelios— «iba delante de
ellos hasta que se detuvo encima de donde se hallaba el niño». Se
le ha querido dar una explicación astronómica a este fenómeno de la llamada
estrella de Belén, aduciendo que se habría tratado de la conjunción —tercera
conjunción por aquellas fechas— de los planetas Júpiter y Saturno. En dicha
conjunción los citados planetas se juntaron ópticamente
en dirección Sur de tal manera que los magos de Oriente, en la ruta que
seguían de Jerusalén a Belén, siempre tenían a estos dos planetas que
formaban una sola estrella, delante de ellos. La estrella iba efectivamente,
como dicen los Evangelios, precediéndoles. Pero….
Hasta
aquí, todo correcto. Pero si hubieran caminado siempre en la dirección que
les indicaba esta conjunción de Júpiter y Saturno —y dado que se trataba de
un fenómeno extra-atmosférico que por lo tanto, por mucho que avanzasen los
magos, siempre habría estado situado por delante de ellos— a donde habrían
llegado es a las aguas litorales del mar Rojo.
Información
de Wikipedia
La supuesta estrella
de Belén dirigiéndose hacia el sur (12 de noviembre del
año 7) La
Estrella de Belén fue el supuesto astro que guió a los Reyes Magos al lugar
del nacimiento de Jesucristo. El Evangelio de Mateo menciona que los Reyes
Magos vieron aparecer por el Oeste la Estrella de Belén, aunque no aclara si
se trataba de un planeta, una estrella o cualquier otro fenómeno astronómico
o astrológico. Según los escritos, los sabios viajaron siguiendo la estrella,
y esta se detuvo sobre el lugar en el que Jesús había nacido. A pesar que es
imposible que un astro marque un lugar tan concreto como un pesebre, se han
sugerido diversas explicaciones sobre este hecho, lo más probable es que el
pasaje bíblico sea solo una metáfora referida a los supuestos hechos. Fuera
lo que fuese, los Reyes Magos lo asociaron al Rey de los Judíos. De haber
sido astrólogos griegos o romanos podrían haber asociado la estrella de Belén
con Júpiter, el planeta rey, y Régulo la estrella rey. O si venían de
Babilonia lo podrían haber asociado el planeta Saturno. La
primera explicación natural de este fenómeno fue dada por el astrónomo alemán
Johannes Kepler en 1614. Kepler determinó que una serie de tres conjunciones de
los planetas Júpiter y Saturno (un hecho muy poco frecuente) ocurrieron en el
año 7 a.C. y relacionó este hecho con la estrella de Belén, pero cálculos
modernos han demostrado que en esa ocasión los dos planetas no se acercaron
lo suficiente como para impresionar a los observadores. De hecho, un antiguo almanaque
inscrito en una tabla de arcilla hallada en Babilonia sugiere que los
astrólogos de la época no le dieron demasiada importancia a ese evento. Más
recientemente, el astrónomo Michael R. Molnar ha
identificado a una doble ocultación de Júpiter tras la luna en el 6 adC en Aries como la estrella de Belén. Las
investigaciones de Michel Molnar
se basan en la forma como se conmemoraba el nacimiento de los reyes en la
antigua Roma. Unas monedas romanas celebran este evento con la aparición de
Júpiter (una estrella para los sabios de la época) sobre la constelación del
nuevo rey. Artículo completo en: http://es.wikipedia.org/wiki/Estrella_de_Bel%C3%A9n
¿Qué fue en realidad la enigmática luz
que guió a los magos hasta el pesebre en Belén? Parece que el misterio continúa, los
especialistas aún no se ponen de acuerdo para explicar satisfactoriamente
este hecho ocurrido en la antigüedad. Mientras esto sucede, los aficionados
leemos diversas opiniones y juzgamos de acuerdo a nuestra lógica o nuestra
fe. FELIZ
NAVIDAD
Ana Luisa
Cid |
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