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Entrevista exclusiva con el Capitán Daniel Monraz
Piloto
Aviador mexicano que ha grabado ovnis desde su avión
Por
Ana Luisa Cid El
Capitán Daniel Monraz, experto piloto aviador
mexicano, en entrevista exclusiva para una servidora, habló abiertamente de
sus encuentros visuales con objetos voladores no identificados y cómo ha
logrado registrarlos en video; aseverando que también los profesionales de la
aviación pueden ser testigos ovni. El
píloto aviador Daniel Monraz
radica en Guadalajara, Jalisco, y está considerado como uno de los
investigadores del fenómeno ovni más reconocidos en México, motivo por el
cual fue invitado como panelista al programa “Viva la Mañana” en su emisión
“Ovnis y Aviación”, donde tuvo una destacada participación. Cabe
mencionar que Daniel me honra con su amistad desde hace algunos años, así que
más que un interrogatorio formal, fue una conversación de amigos interesados
en el mismo tema, agradeciéndole su confianza y con gran respeto al rango que
ostenta así como profunda admiración a su labor ufológica. Ana.- Buenas tardes. Muchas gracias
por aceptar esta entrevista. Cap. Monraz.- Al contrario Ana
Luisa, gracias por la invitación al programa de Televisa. Ana.- ¿Desde cuándo te interesaste por
la investigación del fenómeno ovni? Cap. Monraz.- El interés surgió a
partir de mi primer avistamiento ovni, cuando volé por primera vez un Cessna-152, con
una ruta Guadalajara-Ocotlán-Guadalajara (estado de
Jalisco). Durante ese vuelo yo iba solo, era de práctica de la escuela, y
recuerdo que venía de regreso por el área de cerros de Ocotlán,
cuando de repente me percato que había un reflejo en la parte superior del
avión. De momento no le hice caso porque pensé que era un reflejo del sol,
pero después noté que tardaba mucho y hasta dije: “cómo da lata este
reflejo”. Después me di cuenta que las sombras de los árboles de abajo no
correspondían con “el reflejo”, y cuando moví el parasol pude ver claramente
que se trataba de un plato muy brilloso que estaba arriba del avión, era un
disco plateado con una rueda negra abajo, que se venía bamboleando como si se
fuera a caer. Ana.-
¿En qué fecha sucedió esta experiencia? Cap. Monraz.- Exactamente el 5 de
mayo de 1991. Ana.- Al tratarse de
una forma discoidal, ¿ya no había
posibilidad de confusión? Cap. Monraz.- No, en lo absoluto,
de hecho en el libro de Eduardo Puyol está publicado el diagrama que hice ese
día, atrás de la hoja del plan de vuelo. Lo dibujé inmediatamente para que no
se me fuera a olvidar. Ana.- ¿Era el clásico
platillo volador? Cap. Monraz.- Así es, era el
clásico platillo volador, semejante a dos platos pegados, como dos cazos de
cobre de los que se usan para guisar carnitas. Recuerdo bien cómo se venía
bamboleando y hasta pensé: “esta cosa se va a caer… ¡vámonos!” Me salgo de ahí y cuando hago el viraje
regresivo, resulta que ya lo tenía enfrente… ¿cómo le hizo?, no lo sé, pero
ahora yo lo venía siguiendo. Ana.- ¿Qué
dimensiones tendría ese objeto? Cap. Monraz.- Entre 15 y 20 metros
de diámetro Ana.- ¿A qué altura
sucedió el encuentro visual? Cap. Monraz.- Como a 1,500 pies
sobre el terreno, en el área de Ocotlán. A 7,000 pies sobre el
nivel del mar. Ana.- ¿A qué distancia
calculas que estaba el platillo con respecto al avión? Cap. Monraz.- La primera vez a 300
metros aproximadamente, y la segunda como a una milla. Ana.- ¿Informaste a
la Torre de Control? Cap. Monraz.- No, primero pensé:
“¿para qué lo hago?”, si a un familiar mío le había pasado eso en Chapala
(Jalisco) y todo mundo lo tildamos de loco, así que no quise que me juzgaran
también a mí y mejor me quedé callado.
Pero sí cuando llegué al
despacho de vuelos dije: “oye, vi algo raro”,
llegué muy asustado. Para empezar, cuando vi “eso” me quise
ir a la carretera, lo primero que hice fue volar a la carretera, para que si
algo pasara hubiera testigos que lo vieran, por si me pegaba “esa cosa” o me
tumbaba. Ana.- ¿Cuál era
exactamente tu destino? Cap. Monraz.- Yo iba de regreso, en
el vuelo Ocotlán-Guadalajara. Ocotlán es una población que está a 60 km. de Guadalajara, pegado a la ribera del Lago de
Chapala.
Había hecho una sesión de aterrizar y despegar, terminé la sesión
y opté por venirme por la zona de cerros porque llegas más directo a
Guadalajara y ahí fue donde me tocó la experiencia… yo no lo esperaba. Ana.- ¿Eras escéptico
o no te interesaba el tema? Cap. Monraz.- Era escéptico. Ana.- ¿Qué piensas
que haya sido ese plato volador? ¿Algo terrestre? Cap. Monraz.- No, ni de broma… “esa
cosa” no interactuaba con el viento, se veía que se desplazaba haciendo
bamboleos y la forma como se movía no es común, da la impresión como que es
un imán muy grande que se está moviendo, como un toroide. Ana.- ¿Cómo lo
perdiste de vista? Cap. Monraz.- Cuando hago el viraje
para irme hacia la carretera había dos cerros. Entonces para meterme entre
los cerros y no estrellarme en ellos, lo dejo de ver, busco por dónde … era
un avión de ala alta; levanto el ala para ver dónde estaba y no lo veo, al
lado izquierdo tampoco, enfrente tampoco… no estaba en ningún lado. Ana.- ¿Por cuánto
tiempo lo observaste? Cap. Monraz.- De 8 a 10 minutos,
más o menos. Ana.- Fue bastante
tiempo… Cap. Monraz.- Sí, fueron como 10 minutos. Ana.- ¿Te dio miedo? Cap. Monraz.- Sí, mucho, pues ¿qué
es eso? Yo venía solo, que es lo peor;
era un vuelo de instrucción de Pro-vuelo (escuela de Aviación) y ni cámara
traía. Desde esa vez ya uso cámara diario en el avión. Ana.- ¿Qué reflexión
te provocó este avistamiento? ¿Qué te invitó a pensar? Cap. Monraz.- Pues que hay alguien
ahí, que no sé quién es, pero están intercalando nuestro espacio aéreo, ellos
y nosotros. Mira, yo quise olvidarme del avistamiento, en 1991, no quería
volver a saber de eso… “no vi nada, no vi nada”. Pero se lo comenté a un amigo controlador
aéreo, Joel Marín, que es el que se oye en las grabaciones que presenté en el
programa. Pasaron dos años y un día, así de repente yo estaba llegando de vuelo
y me dice: “Oye, ¿por qué no vas hacia el noroeste?, porque se están viendo
ecos muy raros en el radar, no son aviones”, a lo que respondí: “No, yo no me
paro ahí”… él insistió pero me mantuve firme: “No, no quiero ir”. Días después, yo venía de León (Guanajuato) y él, mañosamente, me
empezó a virar para sacarme de la ruta y llevarme “hacia ellos”… empezó a
decirme: “Tienes un eco no identificado a las 12 de tu posición”. Ana.- ¿Viste al ovni
que te señalaba el controlador aéreo? Cap. Monraz.- No, nunca hubo
contacto visual. De hecho invertimos alrededor de 40 horas de vuelo en estar
siguiendo “eso”, en segundos vuelos… cada vez me entusiasmaba más, porque
dije: “bueno, pues vamos a ver qué esto de una vez, y ya” aunque me daba
miedo. Ana.- ¿Cuándo logras
el primer video de un ovni desde la cabina del avión? Cap. Monraz.- El primer video fue
en 1994 en Ocotlán, cuando estábamos en el Cerro
Chiquihuitillo y pasó el aparato detrás del cerro. Lo alcanzamos a grabar
pero muy lejos, se alcanza a ver cuando se mete a un banco de niebla.
Era un plato volador idéntico al que yo vi
antes, por eso relaciono el ovni de Raúl Domínguez, que fotografió en 1993,
con lo que yo observé en 1991, es el mismo; además estaban volando en la
misma zona… es impresionante, yo lo
tenía muy cerca y se veía grande. Ana.- ¿Has
contabilizado cuántos videos tienes? Cap. Monraz.- No, pero han sido
muchos. Ana.- ¿Siempre
observas la misma forma discoidal? Cap. Monraz.- No, a veces han sido
luces y las seguimos. Otras ocasiones se parecen al fuselaje de un avión
DC-10 pero sin alas y desplazándose en diagonal, en lugar de longitudinal, a
brincos y soltando vapor por abajo. Ese lo vi
varias veces cuando seguíamos ecos. Ana.- ¿En qué medios de
comunicación has difundido tu experiencia? Cap. Monraz.- En canales de
televisión de Guadalajara, en la Cadena Infinito de Argentina, Discovery Channel, Canal 4 de
Alemania, canales de Colima y Tepic, además de bastantes radiodifusoras;
claro, y el día de hoy en Televisa Chapultepec,
Canal 4. Ana.- ¿Has recibido
alguna sanción o censura por lo que comunicas en los medios? Cap. Monraz.- No, ninguna
afortunadamente… existe apertura y eso se lo debemos a Jaime Maussan, él fue punta de lanza en esto. Ana.- Actualmente
¿eres piloto activo? Cap. Monraz.- Sí, lo hago en forma
de hobie, actualmente soy jefe de una escuadrilla
de vuelo del show aéreo que se hace en Guadalajara, los diciembres. Ana.- ¿Cómo se llama
tu escuadrilla? Cap. Monraz.- El evento se llama “Flyers” y nuestro equipo es la “Escuadrilla Bravo”,
formada por 5 monomotores de alta perfomancia,
hacemos figuras en el aire. Ana.- ¿Has tenido
encuentros con ovnis durante los vuelos de acrobacia? Cap. Monraz.- Sí, de hecho tengo un
video donde se ve un ovni lejano durante un vuelo de práctica con la
escuadrilla. En esa ocasión estábamos haciendo maniobras, por tanto, no puede
haber en el sector ningún otro avión o helicóptero, porque resultaría muy
peligroso.
En todos los vuelos de la escuadrilla siempre llevamos a un
camarógrafo para que filme la práctica. Él venía filmando desde el elemento
2, grabando del lado izquierdo y en ese momento es cuando se observa como un
plato inclinado en el cielo, posicionado atrás pero lejos. Ana.- ¿Algún piloto se percató de
esta presencia? Cap. Monraz.- No, ninguno… nos
dimos cuenta hasta que revisamos el video. Quizás no lo vi
porque estaba lejos. Recuerdo que en
esa ocasión veníamos haciendo una formación en “V”, de boomerang. Yo iba de
líder de la escuadrilla, en el mío, el K28.
Ana.- ¿Alguno de tus avistamientos
tiene confirmación en radar? Cap. Monraz.- Sí, casi la
mayoría. De hecho esta investigación
se ha hecho gracias al apoyo de radar, nos han dado muy buena asesoría. Y es a raíz de esto, que tenemos la teoría
de que este tipo de objetos se van a otro espectro. No te hablo de
dimensiones, sino de espectros magnéticos, visuales y de vibración de onda. Ana.- ¿En qué te basas para
formular esa teoría? Cap. Monraz.- Porque presumo que
estos objetos tienen estrecha relación con la energía, con la capacidad de
modificar la vibración de onda de sus moléculas. Mira, en una ocasión una esfera nos venía siguiendo, el radar la
estaba detectando, y yo la veía físicamente. Pues bien, cuando hago una
maniobra para acercarme a ella, ésta implota, y a pesar de eso el radar la
seguía viendo, pero yo no. Entonces la esfera empezó a rodear al avión… ¿Cómo
es posible?, ¿cómo yo no puedo ver a la esfera y el radar sí?, pues porque el
radar transmite en 3 GHz y nuestra vista tiene un
ancho de muy baja frecuencia. ¿Qué nos está diciendo esto?, pues que esos objetos aumentan la
vibración de onda de sus moléculas y se van al espectro infrarrojo,
ultravioleta, y cabe más arriba… hasta que se hacen energía. Por decir algo, los humanos no podemos cambiar nuestra forma
física, no puedes pasar del sólido al gaseoso y luego convertirte en
energía, imposible ¿no?... un objeto de esos en todo momento lo hace,
hasta atraviesan cosas. Yo tengo la experiencia de haber visto a un plato volador que se
metió al cerro del Chiquihuitillo por la parte norte y salió por la parte
sur, literalmente atravesó el cerro… ¿cómo lo hizo?, pues se fue a otro
espectro. Ellos se hacen sutiles, incluso pueden atravesarnos a nosotros
mismos y siguen su ruta. También hemos observado cómo los ovnis atraviesan fácilmente los cumulonimbus, que es un desarrollo de nubes a 45,000 pies
de altitud, donde hay hielo y turbulencias muy severas; los pilotos debemos
evadirlas, tenemos contraindicado acercarnos;
y sin embargo, ellos las atraviesan hasta por lo más pesado. Lo hemos
visto en el radar y eso nos está diciendo que no tienen interacción con
nuestra atmósfera, se van a energía y ya. Ana.- ¿Consideras que
los ovnis son peligrosos para la aviación? Cap. Monraz.- Bueno, ya han habido
incidentes; considero que ellos también se equivocan. Yo casi le pego a uno,
en 1995. Estaba dándole vueltas al cerro del Chiquihuitillo en Ocotlán, cuando viene un Airbus
en descenso, de México a Guadalajara; pues bien, veo al avión, me abro hacia
el cerro, doy la vuelta al medio cerro (llevaba a un inspector de la
Comandancia de Guadalajara a bordo) y cuando hago el viraje para volver a
salir al punto donde inicié la evasión, él me dijo: “Ah, caray,
hay una luz muy grande del lado derecho del ala, abajo”… Más tardó en
decírmelo, cuando me viene una turbulencia muy severa, la velocidad se me
incrementó exageradamente y el avión empezó
a descender muy rápido, como si
no hubiera aire ahí en ese momento, como un vacío. Después lo logré
controlar. Cuando llegué a Guadalajara le hablé a Raúl Domínguez (en Ocotlán): “Oye, ¿me viste que andaba volando?”… él me
respondió que sí, entonces le platiqué que me había venido una turbulencia
muy fuerte, a lo que dijo: “No, no fue una turbulencia, era el platillo y
casi le pegas”... él lo vio. Continúa Raúl: “Cuando venía el otro avión, el platillo volador
se veía muy bien, con una luz abajo; pero cuando pasó éste sobre el plato, el
ovni se apagó y sólo se veía un puntito que bajó a medio cerro. Tú estabas
del otro lado del Chiquihuitillo, pero cuando saliste, todo el platillo se
volvió a prender y le pasaste por encima. En ese momento se apagó de nuevo y
ya nada más vi que te metiste atrás del cerro”. Le expliqué: “Pues sí, me metí por un cañón que hay ahí para
bajar la velocidad, por la altura y con una maniobra que se hace… para no
perder el control, porque de lo contrario nos podíamos estrellar contra el
suelo”. También es importante resaltar que los ovnis más bien nos evaden,
no se dejan dar alcance. Ana.- ¿Cuál es el
avistamiento ovni que más te ha impresionado? Cap. Monraz.- Casi todos han sido impactantes, pero especialmente el de la
primera vez, porque casi traía al aparato encima y nunca en mi vida había
visto algo así. Imagínate, a mí me enseñaron que las fuerzas para volar actúan
mediante el viento y la aerodinámica, en este caso de las alas del avión; y
esa “cosa” no estaba haciendo nada de eso, flotaba bamboleándose sin
interactuar con el viento, ni tenía
nada que ver con la aerodinámica. Ana.- Según tus
teorías ¿cuál pudiera ser el origen de estos platos voladores? Cap. Monraz.- Yo considero que hay
un tipo de vida ultraterrestre, no extraterrestre; o sea más allá de lo
terrestre, algo energético. ¿Por qué digo esto? Porque una vez yo estaba siguiendo a una
esfera, se nos va al espectro infrarrojo y ya no pude continuar el
seguimiento. Pues en la madrugada esa esfera bajó en el patio de una casa, en
la del señor Figueroa, quien es un Mayor ex militar y le toca vivir esa
experiencia. Dijo que era una bola amarilla que a veces cambiaba de colores y
que él salió pensando que le iban a quemar sus carros. El Mayor Figueroa vio cómo de esa esfera salieron tres entidades
que flotaban, no tocaban el suelo y atravesaban todo; dice que iba atrás de
ellos y como que lo durmieron, hacía lo que ellos querían. Ana.- ¿Algún mensaje
que le quieras enviar a las personas que lean esta entrevista? Cap. Monraz.- Que no crean en el
fenómeno, el fenómeno ovni no es para creerse, es más bien el conocimiento de
causa y es experimental. Hay que tener experiencia en esto. La frase correcta que debemos utilizar es: ¿Piensas que existen
los ovnis? Ya tenemos que erradicar “¿Crees que existen los ovnis?”… la
palabra “creer” implica algo de fe y esto no es cuestión de fe ciega, sino de
conocimiento. Y por último decirles que no todo lo que brilla es ovni, hay que
tener cuidado; de cada 10 casos reportados, uno es real y lo demás tiene explicación…
concuerda mucho con el Proyecto Libro Azul. Ana.- Muchas gracias
Daniel, fue un honor conversar contigo. Cap. Monraz.- Al contrario, gracias
a ti.
En el programa “Viva la Mañana” Atte. Profra.
Ana Luisa Cid |
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