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La experiencia de abducción
Artículo cortesía Carlos Alberto Iurchuk

Dr. Roberto Banchs
Doctor en Psicología
Buenos Aires – Argentina
EXTRACTO
Reconociendo
una dimensión psíquica insoslayable, el autor postula la hipótesis del
recuerdo originario, señalando que muchos de los testimonios de presuntos
abducidos consisten en una fantasía de
naturaleza inconsciente, de un acontecimiento anterior y desencadenante
de dichos relatos. Debido a la angustia emergente de una situación vital,
recrean en forma enmascarada problemáticas y conflictos subyacentes con la
apariencia de un secuestro y examen por extraterrestres.
Partiendo
desde un punto de vista simbólico connotativo, esos informes denotan una estructura
mítica singular, que se corresponden con el mito del héroe y con las
funciones básicas del rito de iniciación o pasaje, que advienen en una
transformación del sujeto, mostrando cómo es posible que se produzca la
separación de las condiciones originarias de totalidad y la adquisición de un
nuevo estado.
Esta
lectura antropológica queda ampliamente avalada y enriquecida por la
investigación psicológica, cuyo estudio pormenorizado (eje sintético del
trabajo) revela que las narraciones de los abducidos remiten a escenas perinatales, esto es, en torno al momento del nacimiento,
o del desprendimiento del niño del cuerpo materno, escenificando la angustia
que emerge en aquellos testigos, por cuanto el nacimiento – como recreación
imaginaria – se constituye a posteridad en modelo o prototipo de la angustia
primigenia, separación del cuerpo materno, como efecto del denominado complejo
de castración o ruptura de un lazo imaginario. Esta vuelta al origen
confronta al hombre con sus mitos, descubriendo en el trasfondo regresivo una
estructura común, al interrogarse por el nacimiento.
Los
relatos de abducción, o secuestro (1 )alienígena,
constituyen las más interesantes narraciones de casos sobre encuentros con
ovnis, no sólo por lo extraño del contenido, sino también por los indicios
reveladores de su eventual naturaleza.
Es
esta clase de informes los que durante largo tiempo han permitido suponer que
irían a aportar los argumentos confirmatorios de la procedencia
extraterrestre del fenómeno. En cambio, a medida en que nos adentramos en el
misterio se deja entrever cuán complejo resulta el problema.
Entre
los diversos tipos de manifestaciones, como es sabido, la mayoría se refiere
a avistamientos de objetos a larga distancia y altitud, y de objetos
relativamente próximos, con formas bien apreciables. En menor cantidad se
hallan los aterrizajes, y aún menos frecuentes son los encuentros cercanos
donde se observan entidades u ocupantes, la mayoría de las veces esquivos y
faltos de interés en el ocasional testigo. En contraste con esa conducta
(huidiza o indiferente), nos hallamos con otro conjunto de informes donde el
testigo dice haber sido invitado al interior del objeto – ora nave –, y haber
participado de conversaciones amigables, en las cuales es usual que se le
transmita algún tipo de conocimiento, predicción o aviso rodeado de cierta
aura espiritual.
Una
tercera categoría es, precisamente, la de las abducciones. Bien diferente a
las anteriores, aquí los abductores – mostrando inocultable interés en la
especie humana – se apoderan impunemente de la persona humana, reduciéndola
física o volitivamente, para conducirla a otro sitio donde es retenida y
sometida a variados exámenes físicos.
Notando
un comportamiento tan dispar según las diversas modalidades de presentación,
algunos ufólogos han sugerido que semejante incongruencia podría deberse a
que se trata de diferentes razas de extraterrestres, como ser: malvados grises
y benévolos rubios. Para otros, una u otra población de casos sencillamente
no es real.
Sin
embargo, en todas resulta sugerente que las entidades alienígenas suelan ser
descritas con un aspecto humanoide. Dicho término,
definido como un estado a semejanza del hombre, no puede dejar de ser
atendido. Ellas se muestran como variantes de la forma y comportamiento
humanos. Así visto, es posible señalar, aunque más no sea por analogía, que hay
algo del hombre en dichas apariciones, algo que está presente y se le
manifiesta, habitualmente con un claro interés en su persona.
Curiosamente,
los investigadores de ovnis han adoptado el término "síndrome de
abducción pos – traumático" para referirse a un conjunto de signos y síntomas
de causa desconocida o indeterminada (síndrome), que suelen observar en
aquellas personas que aseguran haber sido víctimas de un secuestro por parte
de presuntas entidades alienígenas, sin poner en duda que el mismo se produce
como consecuencia del indeseado encuentro, expresado en un daño o trauma
psíquico y acompañado en ocasiones por manifestaciones somáticas.
Aún
más, la presencia de tales evidencias (que la literatura ufológica abunda en
detalles), pretenden avalar el prosaísmo que surge de sus relatos. Sin
embargo, debería ser considerada la posibilidad de que el propio testimonio
ufológico pudiere ser parte de una fantasía de naturaleza inconsciente de un
acontecimiento anterior y desencadenante de relatos de abducción. En
síntesis, el episodio traumático se situaría en una instancia previa, muchas
veces arcaica, siendo el relato del abducido un intento de simbolización,
vale decir, una vía que encuentra el inconsciente para la representación y
resolución del trauma.
La memoria recuperada
Uno
de los recursos mediante los cuales se pretende dar estatuto de realidad a
dichos relatos, es el empleo de hipnosis, con el supuesto que los testigos
guardan recuerdos de su experiencia que han sido cancelados a su memoria consciente.
No vamos a extendernos sobre el tema, pero es necesario brindar algunas
precisiones.
Las
declaraciones efectuadas en estos estados pueden revelar la verdad concebida
por el sujeto, lo que no siempre coincide con los acontecimientos narrados.
Precisamente, uno de los instrumentos que estimulan – en cualquier individuo
– la creación de fantasías oníricas es esta clase de pruebas. No es casual
que las confesiones o declaraciones realizadas bajo hipnosis no sean tomadas
como válidas en los tribunales de justicia, como tampoco las que se producen
estimuladas por cualquier tipo de drogas (pentotal, thionembutal,
etc.).
El
bajo coeficiente intelectual (por su mayor dificultad de discernimiento de la
realidad), y las denominadas "personalidades propensas a la fantasía"
(expresión de moda, característica de la neurosis histérica, aunque no
exclusiva), encuentran una vía rápida para la sugestión hipnótica, así como
la tendencia a imaginar objetos y situaciones fantásticas.
En
suma, el valor de estos procedimientos ha sido muy cuestionado, pues se
admite que en estado de ensoñación, de inconsciencia o seminconsciencia,
no hay garantías que lo expuesto por el sujeto sea real, siendo frecuente que
se trate de un delirio oniroide, en el cual el
individuo habla de aquello que desea o teme que haya sucedido, más de lo que
en realidad ocurrió.
Para
un creciente número de ufólogos, las experiencias de abducción alienígena
suelen producir estados amnésicos, la pérdida de memoria de la totalidad o un
fragmento significativamente importante del inusual encuentro. A veces, un
tiempo perdido en el que – para otros – no se recuerda porque nada habría
ocurrido. Además, para qué los extraterrestres irían a bloquear la memoria
consciente, si nos resulta luego tan sencillo desbloquearla.
Uno
de los habituales argumentos expuestos para justificar la falta de
recordación de tales episodios, consiste en que la situación ha sido tan
traumática (es decir, difícil de ser elaborada), que el testigo –
protagonista ha debido defenderse psíquicamente pasándolas al olvido. Esto
podría admitirse en algunos casos, por efecto inmediato de un shock hasta su recomposición anímica y emocional. Aunque
puede darse en variadas estructuras de personalidad, es típico de la
histeria, produciendo un olvido de partes de la vida ligadas a hechos
traumáticos (" amnesia lacunar").
Interesará, pues, el discurso – el cómo y cuándo – para localizar ahí algo
que ha sido reprimido, cancelado o bloqueado, y que se halla en el orden del
deseo. Un deseo que siempre vuelve disfrazado.
No
obstante, los estados amnésicos pueden producirse por cuadros confusionales (psicosis confuso – oníricas) de distinta
etiología, directas (meningo encefalitis, shocks traumáticos y emocionales, etc.) e indirectas (intoxicaciones,
anemia, etc.), por paroxismos generalizados o ictocomiciales,
característicos de la epilepsia ("ausencias", por breve pérdida de
la conciencia), y otras formas menos frecuentes.
Desatendiendo
las causas que, por lo común, originan los estados amnésicos, muchos ufólogos
están persuadidos que dichos estados constituyen una pauta corriente de las
presuntas abducciones. Y esto es posible, a la vista de lo expuesto, si se
abandonara la idea de los alienígenas acosando terráqueos de un lado a otro
del planeta.
Algunos
ufólogos van más allá, y le imputan a los alienígenas el haber provocado
deliberadamente la amnesia a los desprevenidos testigos, sea para ocultar sus
maquiavélicas intenciones o para atenuar el impacto producido por su
indubitable presencia. Por extensión, cualquier desajuste – psíquico,
neurológico o comportamental – observado en el
abducido, le es achacado a los victimarios de la escena.
Dr. Roberto E. Banchs
(1) En el tecnicismo jurídico, se reserva la voz " secuestro"
(abduction, en lengua inglesa) para la clase de
delitos en que una persona es aprehendida, mediante la violencia o engaño, y
ocultada para un determinado fin. El concepto permite aplicarse fuera del contexto
estrictamente legalista y denotar la clase de sucesos en que los testigos –
ovni son reducidos y, con frecuencia, conducidos al interior del objeto o a
un ámbito totalmente extraño. Por igual, suele emplearse el término " abducción",
de uso más generalizado.
FUENTE: EL
FUEGO DEL DRAGÓN
BOLETÍN
MENSUAL DE OVNILOGÍA
Nº 3 –
Noviembre de 1998
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